Friday, May 23, 2008

OBAMA EN LOS INFIERNOS ( por Mario Vargas Llosa)

• El candidato demócrata se enfrenta a la guerra sucia desatada por Hillary Clinton. La senadora prefiere que gane el republicano McCain, para así tener ella una nueva oportunidad en 2012

Cuando la senadora Hillary Clinton comprendió que era ya poco menos que imposible para ella ganar la designación como candidata a la presidencia por el Partido Demócrata, pues su rival, el senador Barack Obama, le llevaba una ventaja en votos, delegados y Estados que no alcanzaría a igualar, recurrió, como suelen hacer los políticos, a las armas prohibidas. En este caso, el tema racial. Y dijo, ante la prensa, que lo que las elecciones primarias venían demostrando hasta ahora era que a ella la preferían los electores de la “América blanca”.

Hillary Clinton es un animal político frío, tenaz, inteligente y sin escrúpulos. Obama no ha respondido con las mismas armas ni ha descendido al vituperio.

Aunque le llovieron las críticas por resucitar un asunto tan ominoso y explosivo en un país como los Estados Unidos -el propio The New York Times, que ha respaldado su candidatura, la censuró en un editorial- el vedado recurso dio, por lo menos en apariencia, buenos resultados: el 13 de mayo, en las primarias de Virginia Occidental, el Estado más “blanco” del país, Hillary obtuvo una arrolladora victoria con más de cien mil votos sobre su contendiente. Se trata de un triunfo llamativo pero insignificante en términos prácticos, porque, debido a su escasa población, Virginia Occidental tiene muy pocos delegados, y Obama sigue conquistando superdelegados entre los independientes e, incluso, algunos que habían prometido su apoyo a la senadora se lo han retirado para dárselo a él. Y en estos últimos días, John Edwards, que fue precandidato presidencial en estas primarias y que había sido afanosamente solicitado por los dos contendientes, se decidió también por Obama. Su apoyo es importante pues Edwards tiene influencia en el medio obrero y sindical, donde la senadora Clinton es muy popular.

Pero, aunque, como señalan los analistas, ocurra lo que ocurra en las tres elecciones primarias -de cinco pequeños Estados- que aún faltan a los demócratas, el senador Obama parece tener asegurada la candidatura, la fea operación de contornos racistas lanzada por Hillary Clinton puede tener siniestras consecuencias en la futura campaña presidencial entre Obama y McCain, convirtiéndola en un enfrentamiento entre la América “blanca” y la América “negra”. No tiene que ocurrir, pero hay indicios alarmantes. Todas las encuestas hechas desde que la senadora se proclamó la favorita de los “blancos” indican que un número creciente de estadounidenses declara ahora que el tema racial o étnico ha pasado a ser importante para ellos en sus preferencias electorales. Lo que significa un serio revés para Barack Obama, que había hecho de la solidaridad entre las diferentes razas, tradiciones, creencias, convicciones y costumbres uno de los puntales de su prédica desde el inicio de su campaña.

Hillary Clinton no es una racista, desde luego. Es un animal político, frío, tenaz, inteligente y sin escrúpulos. Con la misma glacial serenidad y destreza con que supo salir airosa de los escándalos y humillaciones a que la sometió su marido en los comienzos de su Gobierno, ha continuado su campaña, sin perder la sonrisa y el ánimo, mientras era derrotada una y otra vez por un adversario que, según todas las encuestas, es preferido por los jóvenes, los profesionales, los empresarios, los universitarios y, en resumen, por los sectores más modernos, cultos y liberales de la sociedad norteamericana, dejándole a ella los más incultos, primitivos y provincianos.

Antes de la operación racial, su campaña lanzó ya otra de guerra sucia -de índole machista- que no prosperó. Consistía en presentar a la senadora como el verdadero “macho”, el auténtico líder viril en la contienda, alguien a quien su propio jefe de campaña bautizó en Illinois como “el candidato testicular”. Obama, en cambio, sería el débil, el blando, el indeciso, el -horror de horrores- intelectual, alguien a quien sería riesgoso y suicida confiar la primera magistratura en caso de un conflicto bélico. Los avisos pagados de Hillary presentaban a la senadora en una actitud marcial y beligerante, con la siguiente interrogación: “¿A quién preferiría usted como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos?”. Y al lado de la senadora languidecía un esmirriado y subsumido Obama con una cara de vacilante y asustado. Pero esta tentativa denigratoria no tuvo mayor efecto.

Entonces, la senadora, en uno de esos gestos audaces que la caracterizan, decidió que, como ya no era realista pensar en su nominación, sí era posible, en cambio, contribuir a la futura derrota de su rival en las elecciones presidenciales de noviembre frente al republicano McCain. No se trata de una venganza personal, nacida de la frustración, sino de un sencillo cálculo matemático de un político de alto vuelo. Si Hillary Clinton aspira a ser la candidata de los demócratas a la Presidencia en el año 2012, es preciso que en estos comicios el ganador sea un republicano y no un demócrata. Pues si es Obama el próximo presidente, la senadora vería cerradas las puertas de su candidatura a la Casa Blanca hasta el año 2016, ya muy tarde para ella. Nada de esto se puede exhibir a la luz pública, pero sí enviando indirectos mensajes a la subconciencia y los prejuicios instintivos del electorado. Según los sondeos últimos, un 50% de los partidarios demócratas de Hillary Clinton en Virginia Occidental afirmaron que no votarán por Obama para presidente: si es el candidato se abstendrán de votar o lo harán por McCain.

Al mismo tiempo que la senadora envenenaba la campaña de racismo, el candidato republicano iniciaba su propia guerra sucia, utilizando otro ingrediente explosivo para desacreditar a su casi seguro rival en las elecciones de noviembre. En una conferencia de prensa decía que, entre él y Obama, el verdadero amigo de Israel era el senador McCain. ¿No lo demostraba el hecho de que el líder de la organización terrorista Hamás hubiera dicho que simpatizaba con la candidatura de Barack Obama?

De este modo, una especie que había circulado, sin mayor eficacia, hace algunos meses, resucitaba y volvía a ocupar los primeros planos del debate electoral: Obama, un musulmán emboscado (pues su padre lo fue), un amigo de los palestinos y, por lo tanto, potencialmente, un presidente que daría la espalda a Israel, el mejor aliado de los Estados Unidos, y tendería la mano a los terroristas palestinos. La acusación de McCain es de largo alcance y si prende puede ser decisiva en la campaña. Los judíos son una pequeña minoría en número en la sociedad norteamericana, pero el lobby judío, las organizaciones que apoyan a Israel y hacen campaña favorable a los políticos que consideran proisraelíes y hostigan a los que no, ejerce una poderosa influencia económica y publicitaria en toda campaña electoral. Y aunque no siempre ganan sus candidatos es seguro que siempre pierden los que considera sus enemigos.

Desde que McCain hizo aquella declaración, el senador Obama se ha multiplicado en desmentidos ante diversas asociaciones judías y proisraelíes, recordando una vez más sus tomas de posición, tanto en la cámara estatal de Illinois como luego en el Senado, a favor de Israel y condenando en términos inequívocos el terrorismo de Hamás. Y también repitiendo que, aunque su padre fuera musulmán, su madre lo educó como cristiano, al igual que ocurrió con su esposa Michelle. Por otra parte, muchos judíos norteamericanos se han manifestado respaldando sus afirmaciones y desmintiendo las insinuaciones de McCain.

Todo esto es una indicación de que la campaña presidencial será esta vez más virulenta que otras veces. ¿Conseguirá Obama enfrentar exitosamente las guerras sucias lanzadas contra él? Yo creo que sí, aunque sin duda le va a costar trabajo y no puede permitirse cometer un solo error. Mi optimismo no se basa tanto en las encuestas, como en la actitud que hasta ahora mantiene entre las llamaradas de mugre y de insidia que han encendido a su alrededor. No ha respondido con las mismas armas ni ha descendido al vituperio. Continúa, imperturbable, con su discurso reformista, de ideas, con invocaciones a la unión, rechazando toda forma de sectarismo e intolerancia, y con propuestas concretas y realistas a favor de los débiles, los marginados, los guerreristas y los fanáticos, y una fe contagiosa en las instituciones democráticas. Es verdad que a menudo habla más como un intelectual que como un político profesional, pero eso, por fortuna, en vez de desprestigiarlo, le ha ganado la simpatía y el entusiasmo de millones de sus compatriotas. Su discurso sigue atrayendo sobre todo a los jóvenes, de todas las razas, que acuden por millares a trabajar como voluntarios en todo el país, fortaleciendo una maquinaria que ha probado tener una eficacia contundente. Esperemos que las campañas de guerra sucia no prevalezcan y, por una vez, el idealismo y los principios derroten a las maniobras de los políticos.

Fuente: El País - Madrid, España

Posted by bestiario51 at 17:18:40 | Permalink | No Comments »

¿ ESTA JUSTIFICADA LA MENTIRA EN POLITICA? ( por Hans Kung)

Una pregunta ética fundamental para el sucesor del presidente estadounidense George W. Bush es ésta: ¿Debe mentir un presidente? ¿Hay alguna circunstancia en la que la mentira esté justificada?

El ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger no tiene problemas para justificar las mentiras. Kissinger opina que el Estado -y, por consiguiente, el estadista- tiene una moral diferente a la del ciudadano corriente. Lo demostró en la práctica durante sus años en el Gobierno de Nixon y luego defendió esta opinión en su libro de 1994, Diplomacy, en el que menciona a figuras históricas que admira: entre otros, Richelieu, Metternich, Bismarck y Theodore Roosevelt.

Cuando le dije en una ocasión que esa visión del ejercicio del poder político me parecía inaceptable, él replicó, no sin ironía, que el teólogo ve las cosas “desde arriba” y el estadista “desde abajo”.

Le hice esa misma pregunta sobre la mentira y la moral política a un buen amigo de los dos, el ex canciller de Alemania Federal Helmut Schmidt, cuando pronunció una conferencia sobre ética mundial en la universidad de Tubinga en 2007: “Henry Kissinger dice que el Estado posee una moral distinta de la del individuo, la vieja tradición desde Maquiavelo. ¿Es verdad que el político que se ocupa de asuntos exteriores debe atenerse a una moral especial?”.

Schmidt me respondió: “Estoy firmemente convencido de que no existe una moral distinta para el político, ni siquiera el político que se ocupa de asuntos exteriores. Muchos políticos de la Europa del siglo XIX creían lo contrario. Quizá Henry sigue viviendo en el siglo XIX, no sé. Tampoco sé si hoy seguiría defendiendo ese punto de vista”.

Por lo visto, sí. Al recomendar, hace poco, más participación militar en las guerras de Irak y Afganistán, Kissinger ha demostrado que sigue siendo un político que piensa desde el punto de vista del poder y en la tradición de Maquiavelo. Aunque por otro lado, ha dicho que está en favor del desarme nuclear total. ¿Es una contradicción o un signo de la sabiduría que da la edad?

En las reuniones del Consejo Interacción de ex jefes de Estado y de Gobierno, del que soy asesor académico, se discuten problemas de ética. Recuerdo que en 1997 no hubo ninguna cuestión relacionada con la Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas del consejo que se debatiera con tanta intensidad como la de “¿No mentir?”. El artículo 12 de la declaración trata sobre la veracidad, y dice: “Nadie, por importante o poderoso que sea, debe mentir”. Sin embargo, inmediatamente sigue una puntualización: “El derecho a la intimidad y a la confidencialidad personal y profesional debe ser respetado. Nadie está obligado a decir toda la verdad constantemente a todo el mundo”. Es decir, por mucho que amemos la verdad, no debemos ser fanáticos de la verdad.

Pero no exageremos. Los políticos también son seres humanos, e incluso una persona veraz puede mentir cuando se encuentra en una situación difícil. No hablo de las mentiras que se cuentan por diversión ni de las mentiras piadosas, sino de las mentiras deliberadas. Una mentira es una afirmación que no coincide con la opinión de la persona que la hace y que pretende engañar a otros en beneficio personal. O como dicen los Diez Mandamientos en Éxodo 20:16: “No darás falso testimonio contra tu vecino”.

Una vez, el ex ministro de Asuntos Exteriores de un país del Sureste Asiático me contó, con una sonrisa, que en su ministerio corría esta definición de embajador: “Un hombre al que se envía al extranjero para que mienta”. Pero hoy ya no puede construirse ninguna diplomacia eficaz a partir de esa idea. En la época de Metternich y Talleyrand, dos diplomáticos podían decirse mentiras a la cara. Pero hoy, en la diplomacia secreta, es necesaria la franqueza, por más que se emplee todo tipo de tácticas astutas en la negociación.

El juego sucio y los engaños no salen rentables a largo plazo. ¿Por qué? Porque minan la confianza. Y, sin confianza, la política constructora de futuro es imposible.

Por consiguiente, la primera virtud diplomática es el amor a la verdad, según dice el diplomático británico sir Harold Nicolson en su clásica obra de 1939, Diplomacy, que, por cierto, Kissinger menciona a regañadientes en su libro, en la página del copyright, pero luego no vuelve a citar en ninguna parte.

Eso significa que algunos estadistas como Thomas Jefferson tenían razón: no existe más que una sola ética sin divisiones. Ni siquiera los políticos y hombres de Estado tienen derecho a una moral especial. Los Estados deben regirse por los mismos criterios éticos que los individuos. Los fines políticos no justifican medios inmorales.

O sea, la veracidad, que está reconocida desde la Ilustración como condición previa fundamental para la sociedad humana, no sólo es un requisito para los ciudadanos individuales sino también para los políticos; especialmente para los políticos.

¿Por qué? Porque los políticos tienen una responsabilidad especial respecto al bien común y además disfrutan de una serie de privilegios considerables. Es comprensible que, si mienten en público y faltan a su palabra (sobre todo, después de unas elecciones), luego se les eche en cara y, en las democracias, tengan que pagar el precio, en pérdida de confianza, pérdida de votos en las elecciones e incluso pérdida de su cargo.

Las mentiras personales, como las que contó el ex presidente estadounidense Bill Clinton durante el caso de Monica Lewinsky, son malas. Pero lo peor es la falsedad, que afecta al fondo de las personas y sus actitudes esenciales (como puede verse en la actitud del presidente George W. Bush durante los cinco años de la guerra de Irak). Y lo peor de todo es la mendacidad, que puede impregnar vidas enteras. Según Martín Lutero, una mentira necesita otras siete para poder parecerse a la verdad o tener aspecto de verdad.

Ahora bien, por supuesto que también existen políticos y estadistas honrados. Yo conozco a unos cuantos. Además de la virtud de la sinceridad, tienen que practicar la sagacidad. Sobre todo, deben ser perspicaces, inteligentes y perceptivos, estrategas hábiles e ingeniosos y, si es necesario, astutos y ladinos, pero no maliciosos, intrigantes ni canallas.

Deben saber cuándo, dónde y cómo hablar… o callarse. No todos los circunloquios y exageraciones son mentiras en sí mismos. No hay duda de que, en determinadas situaciones, puede haber conflictos de responsabilidades en los que los políticos deben decidir de acuerdo con su propia conciencia.

“Muchas veces era difícil: no podíamos decir toda la verdad y, con frecuencia, debíamos ocultarla o permanecer callados”, me dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter tras una sesión del Consejo Interacción. Y me impresionó profundamente cuando añadió: “Pero, durante mi mandato, en la Casa Blanca no mentimos nunca”.

CARTA ABIERTA ( por Dennis Avila)

Solidaridad con la gente valiente de Honduras.

Estimados amigos:

Mi nombre es Dennis Ávila. Soy hondureño. Amo la paz y la justicia. Vivo en San José hace 7 meses y he tenido la oportunidad de hacer amistad con buenos poetas y otras personas bastante sensibles y concretas. Por tal razón me dirijo ante ustedes para que nos apoyen con su firma o su opinión acerca de uno de los acontecimientos más extraordinarios que han sucedido en mi país en las últimas décadas: LA HUELGA DE HAMBRE DE LOS FISCALES. Como será de su conocimiento, la huelga cumple hoy 32 días. Además se han unido a ellos artistas y otras personas muy valientes que suman más de 15 días en huelga de hambre. Yo conozco mi país y conozco sobre todo su potencial humano, el calor de su gente, el deseo colectivo por la paz. Desgraciadamente las cosas negativas que han sucedido en Honduras son consecuencia de una idiosincrasia pasiva en las mentes de seres humanos que están acostumbrados a aguantar de todo, a no levantar la voz, a una exigua vocación para erradicar la corrupción, que es hoy por hoy la causa por la cual tenemos tantos problemas en seguridad, educación, salud y justicia. Este grupo de fiscales se cansó de que eso suceda, y por tal razón están reclamando en nombre de todos los ciudadanos hondureños, arriesgando sus vidas y la seguridad de sus familias.

Estoy seguro que muchos de ustedes están bastante informados sobre la situación, sin embargo me parece pertinente comentar algunas cosas en vista de que los medios nacionales no han dado mayor cobertura sobre este problema de interés centroamericano. La raíz del asunto es la siguiente: en el Ministerio Público se ordenó archivar documentos fundamentales para contrarrestar la excesiva corrupción, dejando en evidencia la poca igualdad social en la administración de la justicia, favoreciendo exclusivamente a los grandes corruptos que tienen a Honduras en su peor desgracia. Ante este evento oscuro en la administración pública, estos empleados del gobierno organizaron la huelga de hambre en el Congreso Nacional, desde el 7 de abril anterior, exigiendo el acceso a estos archivos determinantes para desenmascarar a los culpables de los delitos más grandes cometidos en los últimos años. En segundo lugar, sugieren la expulsión del Fiscal General, Leonidas Rosa Bautista, y del segundo al mando, Omar Cerna. El Congreso Nacional, presidido por Roberto Micheletti aboga a favor de las principales autoridades del Ministerio Público, acusando de INCONSTITUCIONALES las exigencias de los fiscales, y argumentando en un principio que no se podía hacer nada, hasta el día de ayer que, después de tantos días de negociación, se aprobó la Ley de reforma al Ministerio Público, con ciertas condiciones que no resuelven las exigencias finales de los huelguistas. Lo interesante del caso es que este evento ha terminado de desenmascarar el divorcio inminente entre dos de los grandes poderes del estado: el presidente de la República , Manuel Zelaya Rosales, sugiere pertinente la separación de Rosa Bautista y Cerna, en vista de que no están colaborando para combatir la corrupción, y prueba de ello, el sábado por la media noche llegó a firmar el Libro de Solidaridad con los huelguistas y según un medio de comunicación declaró públicamente que tanto los fiscales como todas las personas inmiscuidas en esta dolorosa huelga serían considerados Héroes Nacionales.

Cada día aparecen más situaciones por aclarar, más escenarios para confundir. Algunos medios de comunicación hondureños están atiborrados de intereses políticos y malversan la información. Lo triste de todo esto es que mientras se le dan tantas largas al asunto, la salud de estas personas tan dignas corre mucho peligro. Es lamentable que sigan sucediendo estas cosas en Honduras y en tantos otros países, por eso es un buen momento para seguir siendo radicales y presionar con un inmenso grano de arena para que se resuelva la situación de una buena vez, ya que los que amamos la paz y la justicia no podemos permitir que una de estas personas muera por la incompetencia e indignidad de los gobernantes.

Ustedes están en la libertad de discernir acerca de esta información, pero estoy seguro que la mayoría de nosotros apuntamos a una misma dirección, donde las mujeres y los hombres abracemos la misma utopía.

Es posible que este documento, de manera íntegra, no vaya a ser publicado en Internet, pero sí considero necesaria hacer pública la recolección de las firmas, por lo que considero fundamental que de estar completamente de acuerdo con esta lucha intensa, por favor contestar a mi correo con su nombre completo (no es necesaria cédula ni pasaporte), de esta forma se podrán adjuntar a otros listados de personas que desde hace algunos días colaboran en hacer presión. Si tienen una opinión más extensa y especializada sobre el asunto, también pueden enviarla a mi correo, haciendo énfasis sobre la aprobación de publicarla o no en algún blog u otro medio específico. Respetaré sus palabras y también sus silencios. Muchas gracias por su atención, y por favor, pasar esta carta a las personas que estimen convenientes

Posted by bestiario51 at 17:17:37 | Permalink | No Comments »

GIOCONDA BELLI: CREO QUE EL ARTE Y EL ARTISTA DEBEN SEGUIR COMPROMETIDOS CON LA CALIDAD


La poeta y novelista Gioconda Belli nació en Managua, Nicaragua. Participó, desde el año 1970, en la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza como miembro del Frente Sandinista.

Vivió exiliada en México y Costa Rica. Ocupó varios cargos partidarios y gubernamentales en la Revolución Sandinista en los 80. En 1993 salió del FSLN y en 1996 participó en la fundación del Movimiento Renovador Sandinista.

Su primer libro Sobre la Grama (1972), ganó el premio de poesía de la Universidad Nacional de Nicaragua. En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) por su libro Línea de Fuego. Entre 1982 y 1987, publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva.

En 1988 publicó su primera novela, La Mujer Habitada, que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes y el Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania, en 1989. En 1990 publicó la segunda novela, Sofía de los Presagios, y posteriormente el cuento para niños “El Taller de las Mariposas”, con el que ganó en 1992 el Premio Luchs del Semanario Die Zeit. En 1996 publicó la novela Waslala, y en 1998 otro libro de poemas, Apogeo. En 2001 apareció El País bajo mi Piel, una memoria de sus años en el sandinismo, destacado como uno de los mejores libros del año por el Diario Los Angeles Times. En 2002 ganó el Premio Internacional de Poesía Generación del 27 por su poemario Mi íntima multitud.

En 2005 publicó El Pergamino de la Seducción, su cuarta novela, y en octubre de 2006 ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla por su poemario Fuego Soy Apartado y Espada Puesta Lejos.

También en 2005 se publicó en Alemania un nuevo cuento de niños para adultos: “El abrazo de la enredadera”. En 2008, su novela El Infinito en la Palma de la Mano ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en España. Sus novelas y poemas se han traducido a más de catorce idiomas. Es miembro del Pen Club Internacional y miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Escribe para diversos periódicos nacionales e internacionales y tiene un blog en el periódico nicaragüense El Nuevo Diario y en el diario The Guardian de Londres.

ENcontrARTE: Tu obra literaria, quizá sin buscarlo, fue en buena medida un símbolo de la revolución sandinista, de las esperanzas que ese movimiento abrió en su momento. Esas esperanzas siguen vivas, sin dudas; aquel movimiento quizá no tanto. ¿Y qué dirías de tu creación artística: sigue siendo esa fuente de esperanzas, ese canto a la vida, a la pasión?

Gioconda Belli: Mi poesía es una especie de “hoja de vida” y ha recogido, tanto aquellas esperanzas, como la desesperanza que ha asomado su rostro pálido y triste en los últimos años, tanto en mi país, como en el mundo. Pero una cosa es registrar la desesperanza y otra cosa es perder la esperanza. Yo creo en la capacidad inagotable del ser humano para renovarse y encontrar nuevas propuestas, creo en la dialéctica de la historia y espero que sepamos ser creativos para reconocer los cambios del mundo, salirles al paso y no quedarnos estancados en viejas fórmulas.

ENcontrARTE: Se ha dicho que tu obra está atravesada por el “feminismo”. ¿Qué dices al respecto? ¿Qué es esto del feminismo?

Gioconda Belli: Entiendo el feminismo como entiendo la lucha por la igualdad de todos los seres humanos. Las mujeres hemos tenido que tomar esa bandera porque en las aspiraciones de igualdad, desde la Revolución Francesa hasta la Bolchevique, no se consideraba la igualdad de las mujeres. No considero pues el feminismo como una lucha contra el hombre, sino como una lucha contra una organización social que margina a la mujer, la restringe al área doméstica y priva al mundo y a los espacios públicos de ese potencial enorme que reside en el 50% de la población. Mi literatura celebra la feminidad como una diferencia entre los sexos que enriquece la existencia. Intento reflejar a la mujer en un espejo donde se vea poderosa, llena de vida y dones. Intento quitar las sombras que, por siglos, han contribuido a desvalorizarla y hacerla sentir como ciudadana de segunda clase.

ENcontrARTE: Vivimos una cultura marcada profundamente por los nuevos modelos informacionales. La cultura de masas que se vino gestando durante todo el siglo XX basada en la comunicación masiva (la televisión en muy buena medida) juega un papel día a día más importante en nuestras sociedades, tendencia que parece indetenible. ¿Qué puedes decirnos de esta nueva cultura que se ha ido creando? ¿De qué manera toca todo eso a la creación artística?

Gioconda Belli: Creo que las nuevas formas de comunicación van a democratizar el arte y lo van a hacer más interactivo. Eso me parece muy prometedor porque representa un reto a la creatividad y todos los retos generan lenguajes nuevos. Creo que todavía vemos con recelo estos nuevos espacios porque, como todo, tienen aspectos positivos y negativos. A mí me preocupa la “frivolización” de estos espacios, me preocupa que el mercado los ocupe y los malverse, pero también pienso que eso dependerá de nuestra audacia para no cederlos, para ocuparlos con propiedad.

ENcontrARTE: Desde el campo de los grandes poderes que fijan la marcha del mundo—económica, política y culturalmente—sin ningún tapujo se habla de “guerra de cuarta generación”, guerra mediático-psicológica. En otros términos: guerra cultural. A veces, en el campo de la izquierda, tratando de hacer una cultura nueva, pretendidamente revolucionaria, se cae en el panfleto, mientras que la cultura masiva que se impone desde la más descarnada ideología de derecha (pensemos en Hollywood por ejemplo, o en la CNN) va ganando cada vez más terreno con un mensaje que penetra con mucha facilidad, agradable, seductor. ¿Cómo dar el combate en esta nueva modalidad de guerra? ¿Qué pueden hacer los artistas en esto?

Gioconda Belli: No es un combate nuevo, me parece. El arte siempre ha competido con eso que llamamos “entretenimiento”. El entretenimiento, porque es un producto que tiene valor de mercado, se masifica más fácilmente, mientras el arte es más selectivo porque no sólo da, sino que también demanda de quien lo recibe una cuota de reflexión. Pienso que la lucha cultural empieza en las escuelas y tiene que ver con los valores que se inculcan en la gente joven. El entretenimiento no es malo en sí, a mi juicio. El problema es que no se dé un balance y que por ganar la batalla de las masas, el arte también se convierta en entretenimiento. No creo que haya que tenerle miedo a pensar que serán menos las personas que gocen y comprendan el arte, porque el número siempre será suficiente para que éste se reproduzca. Me parecería más peligroso caer en la tentación, por competir con el entretenimiento, de quitarle al arte su contenido retador y complejo. Yo creo que el arte y el artista deben seguir comprometidos con la calidad, con la innovación y mantener la sintonía con las vivencias de la gente y su compromiso con la vida de la sociedad y sus luchas.

ENcontrARTE: Hoy vivimos tiempos de integración en América Latina. Descartando los TLC’s—que obviamente no son integración—junto al MERCOSUR—un intento de unión desde las oligarquías vernáculas—surge también una propuesta de unión desde posiciones alternativas, desde los pueblos o desde gobiernos en mayor sintonía con sus pueblos: surge el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas. Nicaragua y Venezuela, de hecho, hacen parte de esa iniciativa. Hay también un ALBA cultural. ¿Qué piensas de ese intento?

Gioconda Belli: Pienso que no se pueden organizar ALBAS culturales. La cultura es algo vivo que abarca un sinnúmero de experiencias diversas que no pueden y no deben, me parece, regularse como si fuesen relaciones políticas o comerciales. Lo que hay que propiciar es la libertad para que existan y se desarrollen. Hay que apoyar la creación de espacios de encuentro pero hay que evitar instrumentalizar las expresiones culturales a favor de programas políticos. Los políticos debían observar la cultura y aprender a leer en el arte y en las tendencias culturales los símbolos que reflejan el espíritu de los pueblos.

ENcontrARTE: Alguna vez te preguntaron “¿qué sería Tomás Borge—uno de los fundadores y representante de la línea dura, que siguió toda la vida en la dirección—sin el Frente Sandinista de Liberación Nacional?” y tú respondiste: “un vendedor de electrodomésticos tal vez”. ¿Se perdieron los sueños de décadas pasadas? ¿No es posible seguir sembrando utopías? ¿Estás decepcionada de la política?

Gioconda Belli: Eso de Tomás lo dije de modo irónico porque una vez un periodista en París que lo entrevistó dijo que sin uniforme él parecía un vendedor japonés de electrodomésticos. Yo no creo que se hayan perdido los sueños. Yo creo que los soñadores dejaron de soñar y se convirtieron en manipuladores o mercaderes de los sueños que provocaron en otros. Eso pasó con muchos dirigentes revolucionarios que sacrificaron los fines porque se enamoraron del poder que les brindaron los medios con que, supuestamente alcanzarían esos fines. Yo creo en las utopías, pero ahora las veo de manera más inclusiva y las veo como el resultado de un proceso mucho más complejo que la vieja idea aquella de se conseguirían con sólo decretar la revolución. Ya no creo que sea posible, ni saludable, decretar nada, porque lo que se hace por decreto sólo resulta en un espejismo que se hace mil pedazos con gran facilidad. La utopía más factible y el mayor desafío, me parece a mí, es construir un sistema social que logre un balance entre la libertad individual y el bien colectivo y que se sostenga sobre valores sólidos y consensuales que no dependan, ni del carisma de individuos, ni del poder de un solo partido político. Una utopía ciudadana necesariamente tendría que ser diversa, democrática y flexiblemente sólida; nada que ver con las utopías “controladas” que se acuñaron en el pasado.

ENcontrARTE: ¿Cómo es vista la Revolución Bolivariana desde fuera de Venezuela, o desde tu Nicaragua específicamente?

Gioconda Belli: Yo le veo ciertos rasgos, en cuanto a la energía y a los postulados, de la Revolución Sandinista. Por lo mismo también le veo los problemas que, a fin de cuentas, terminaron con la Revolución Sandinista. Más que el proceso social, lo que se ve afuera es la imagen de Hugo Chávez. Eso, a mi juicio, hace que se pierda la visión de conjunto y se perciba más bien un estilo que está afianzado en la voluntad de un solo hombre más que en la acción concertada de toda una sociedad. Yo creo que el presidente Chávez quizás sería menos vistoso pero lograría mucho más para los venezolanos y para Latinoamérica entera, si generara más consenso.

BLANCO X NEGRO= NEGRO ( por Jorge Majfud)


El centro de los debates en las internas del partido Demócrata de Estados Unidos es un caso interesante y, sea cual sea su resultado, significará un cambio relativo. No es ninguna sorpresa, para aquellos que lo han visto desde una perspectiva histórica. Sin duda, el más probable triunfo de Hillary Clinton no será tan significativo como puede serlo el de Obama. No los separa tanto el género o la raza sino una brecha generacional. Una, representante de un
pasado hegemónico; la otra, representante de una juventud algo más crítica y desengañada. Una generación, creo, que operará cambios importantes en la década siguiente.

Sin embargo, en el fondo, lo que aún no ha cambiado radicalmente son los viejos problemas raciales y de género. El centro y, sobre todo, el fondo de los debates han sido eso: gender or race, al mismo tiempo que se afirma lo contrario. Es significativo que en medio de una crisis
económica y de temores de recesión, las discusiones más acaloradas no sean sobre economía sino sobre género y raza. En la potencia económica que, por su economía, ha dominado o influido en la vida de casi todos los países del mundo, la economía casi nunca ha sido el tema central como puede serlo en países como los latinoamericanos. Igual, entiendo que el desinterés por la política es propio de la población de una potencia política a nivel mundial.

Cuando hay déficit fiscal o caídas del PBI o debilitamiento del dólar, los más conservadores siempre han sacado sus temas favoritos: la amenaza exterior, la guerra de turno, la defensa de la familia —la negación de derechos civiles a las parejas del mismo sexo— y, en general, la defensa de los “valores”, esto es, los valores morales según sus propias interpretaciones y conveniencias. Pero ahora las más recientes encuestas de opinión indican que la economía ha
pasado a ser uno de los temas principales de atención para la población.

Esto ocurre cada vez que la maquinaria económica se aproxima a una recesión. Sin embargo, los candidatos a la presidencia temen desprenderse demasiado del discurso conservador.

Quizás Obama ha ido un poco más lejos en este desprendimiento, criticando el abuso de la
religión y cierto tipo de patriotismo mientras Hillary ha rescatado la breve y eficaz muletilla de su esposo que en 1992, en medio de la recesión de la presidencia de George H. Bush, lo llevó a la victoria: “it’s the economy, stupid”. Su fácil consumo se debe a esa sencillez que entiende la generación McDonald.

Hillary Clinton es hija de un hombre y una mujer pero, a pesar de lo que pueda decir el psicoanálisis, todos la ven como una mujer, and period.

Barack Obama es hijo de una blanca y un negro pero es negro, y punto.

Esto último se deduce de todo el lenguaje que se maneja en los medios y en la población. Nadie ha observado algo tan obvio como el hecho de que también puede ser considerado tan blanco como negro, si caben esas categorías arbitrarias. Esto representa la misma dificultad de ver la
mezcla de culturas en el famoso “melting pot”: los elementos están entreverados, pero no se mezclan. De la fundición de cobre y estaño no surge el bronce sino cobre o estaño. Se es blanco o se es negro. Se es hispano o se es asiático. El perjudicado es John Edwards, un talentoso
hombre blanco que salió de la pobreza y parece no olvidarla, pero no tiene nada políticamente correcto para atraer. Ni siquiera es feo o maleducado, algo que mueva a un público compasivo.

Pero las palabras pueden —y en política casi siempre lo hacen— crear la realidad opuesta: Hillary Clinton dijo hace pocos días, en Carolina del Sur, que amaba estas primarias porque parece que se nominará a un afro-americano o a una mujer y ninguno va a perder ni un solo voto por su género —aquí se evita la palabra “sexo”— o por su raza (“I love this
primary because it looks like we are going to nominate an African-American man or a woman and they aren’t going to lose any votes because of their race or gender”). Razón por la cual Obama le habla a las mujeres y Clinton a los afroamericanos. Razón por la cual Florida y
California —dos de los estados más hispanos de la Unión— se resistirán a apoyar a Obama, el representante de la otra minoría.

Así, mientras la costumbre ha pasado a despreciar la calificación de”políticamente correcto”, nadie quiere dejar de serlo. Los debates de las elecciones 2008 me recuerdan a la Cajita Feliz de McDonald. Tanto derroche de alegría, de felicidad, de sonrisas alegres no necesariamente
significan salud. La Secretaria de Estado de la mayor potencia mundial es una mujer negra. Desde hace años, una mujer afroamericana tiene más influencia sobre vastos países que millones de hombres blancos. Sin embargo, la población negra de Estados Unidos —como la de muchos países latinoamericanos— continúa sin estar proporcionalmente representada en
las clases altas, en las universidades y en los parlamentos mientras que su representación es excesiva en los barrios más pobres y en cárceles donde compiten a muerte con los hispanos por la hegemonía de ese dudoso reino.

AustralianosPagerank Virgenes negrasDerecho civilEducadoresEvangelicosFundadoresGobernantes MisionerosMisioneroMartiresMartirMusicosNobelesTeologosTraductores TraductorPadresFormacionMatematicosMatenomia Matematico

Posted by bestiario51 at 17:16:27 | Permalink | No Comments »

UN PRESIDENTE COMO MI PAPA ( por Caroline Kennedy)

Con el transcurrir de los años, me he sentido hondamente conmovida por las personas que me han dicho que querrían sentirse inspiradas y esperanzadas sobre los Estados Unidos en la forma en que la gente lo estuvo cuando mi papá fue Presidente. Este sentimiento es hoy más profundo. Por eso es que apoyo un candidato en las elecciones primarias del partido Demócrata, a Barack Obama.

Mis razones son patrióticas, políticas y personales, y las tres están
entrelazadas. Toda mi vida, la gente que me ha dicho que mi papá cambio sus
vidas, que se metieron al servicio público y a la política porque él les pedía que lo hicieran. Y la generación que él inspiró traspasó ese espíritu a sus hijos. Conozco personas jóvenes nacidas después de que John F. Kennedy fuera Presidente, que me preguntan cómo vivir en la práctica los ideales de él.

A veces se requiere tiempo para reconocer que alguien tiene una habilidad especial para hacernos creer en nosotros mismos, para vincular esa creencia con nuestros ideales más enaltecidos e imaginar que juntos podemos lograr grandes cosas. En esos raros momentos, cuando surge una persona así, necesitamos poner de lado nuestros planes y luchar por lo que creemos posible.

Hay una oportunidad de estas con el Senador Obama. No quiere decir que los otros candidatos carezcan de experiencia o conocimiento. Pero este año, quizá eso no baste. Necesitamos un cambio en el liderazgo de este país, tal y como se requería en 1960.

Muchos preferiríamos fundar nuestra decisión de voto sobre las diferencias entre las distintas ofertas políticas. Sin embargo, las metas de los candidatos son similares. Todos han planteado detallados planes sobre todo, desde fortalecer nuestra clase media hasta invertir en la educación de los chiquitos. De manera que las cualidades de liderato, carácter y prudencia
son ahora demasiado importantes.

El Senador Obama ha demostrado estas cualidades en sus más de dos décadas de servicio público, no solo en el Senado de los Estados Unidos sino también en Illinois, donde ayudó a transformar comunidades problemáticas, enseñó derecho constitucional y fue elegido al congreso del estado por ocho años.

Ha construido un movimiento que está cambiando la faz de la política en este país, y ha demostrado un don especial para inspirar a la juventud inclinada al voluntariado y desanimada hacia la política a participar en el proceso político.

He dedicado cinco años a trabajar en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York y soy madre de tres adolescentes. La generación que viene es esperanzada, trabajadora, innovadora e imaginativa. Aunque hay muchos desesperanzados, abatidos y apáticos. Como padres de familia, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a creer en ellos mismos y en su
capacidad para construir su futuro.

El Senador Obama inspira a mis hijos, a los nietos de mis padres, ese sentido de lo posible.

La campaña del Senador Obama es digna y honesta. Ha hablado con elocuencia sobre el rol de la fe en su vida, y ha abierto una ventana a su carácter en dos libros convincentes. Y en cuanto a la prudencia, Barack Obama ha proclamado correctamente el tema más importante de nuestros días al oponerse desde el principio a la guerra de Iraq.

Deseo un Presidente que comprenda que su responsabilidad es articular una visión y estimular a otros a que la hagan realidad; que él, y quienes lo rodean, están comprometidos con los más altos estándares éticos; que apele a la esperanza de quienes todavía creen en el Sueño Americano, y quienes alrededor del mundo todavía creen en el Ideal Americano; y quienes puedan levantar nuestros espíritus, y nos hagan creer de nuevo que nuestro país necesita que cada uno de nosotros participe.

Nunca he tenido un Presidente que me inspire como la gente me dice que mi papá los inspiró a ellos. Aunque por primera vez, creo que he encontrado al hombre que puede ser ese Presidente, no solo para mí, sino también para una nueva generación de estadounidenses.

Fuente: New York Times

Nota: este artículo fue publicado aquí esta mañana en inglés, pero gracias a la colaboración de nuestro amigo Jorge Crespo Berdecio, publicamos la versión traducida por Tribuna Democrática.

Leer el artículo completo en inglés AQUI

La lágrima se le escapó por la tangente. La contuvo en el momento del traspaso de la banda y el bastón presidencial. La contuvo con fuerza pese al guiño de su marido, el hombre al que le tocaba legarle los atributos del mando, que en ese gesto develó la intimidad que ella conjuró con un paso de comedia, recriminándole su falta al protocolo. Había que firmar el acta primero y entonces la Presidenta pudo hacer gala de autoridad –aun dejando entrever el chiste doméstico en el que ella pone orden–, retomar el tono de voz grave y firme con que entonó su largo discurso, aprendido tal vez en noches de desvelo, de ensayo, de deseo. El discurso que enunció sin leer pero sin dejar punto alguno al azar. Ni siquiera entonces la voz se le quebró.

Cristina Fernández de Kirchner pudo incluso reconocer que su mandato no le resultará fácil. O más precisamente, que será más difícil que para cualquier hombre sencillamente porque es mujer. Buscó entonces en los balcones del Congreso la figura de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo señalándolas con la voz y con los ojos como el ejemplo por “lo que hicieron cuando nadie se atrevía… y lo hicieron”. Pero la seguridad en el tono, la mano dura sobre su propia emoción siguió firme. La lágrima se le escapó por la tangente y fue delante de otra mujer. Fue necesario que estuviera frente a frente con otra mujer, Alicia Kirchner, su cuñada. Alguien con quien seguramente ha compartido y comparte tanto lo público como lo privado. Frente a ella la voz se quebró, alumbró el llanto y ese acto que podría parecer menor delató a la mujer detrás del animal político que es la Presidenta. No porque haya llorado, eso ya no es sólo cosa de mujeres. Sino porque exhibió esa necesaria alianza de género que las mujeres necesitamos para que esa dificultad que Cristina Fernández enunció no se convierta en un obstáculo insalvable. Huelga decirlo, pero las Madres con mayúsculas fueron un grupo, uno en el que muchas palabras habrán sobrado, sobre todo aquellas destinadas a nombrar la desesperación por la ausencia de los hijos, las hijas, los nietos, las nietas, pero no los gestos. Gestos que en algún momento habrán sido mínimos –una mano tendida, cuidar los nietos de otra, compartir el llanto y el silencio– pero que les sirvieron para poder poner en común elaborando un lenguaje que les dio la fuerza necesaria para que el miedo sea un motor y no un límite y entonces poder andar; en círculo, en torno a la plaza, sin más voz que esa presencia indeleble que nos pone a todas frente al espejo de lo que es posible más allá de la voluntad individual. La Presidenta las eligió como ejemplo –amén de haber nombrado a Eva Duarte de Perón– y es deseable, íntima y públicamente deseable, que esa huella que ella misma se impuso le marque los pasos en adelante. No solamente por la exhibición del coraje que estas mujeres tuvieron sino también por la chance de caminar con otras, de reconocer esas dificultades que no son naturales pero están naturalizadas porque desafían un orden establecido, porque desbaratan un modo de ser mujer que somete a diario a la mayoría a dobles y triples jornadas laborales: el trabajo invisible de la casa, el que merece un salario, el solidario.

 

La Presidenta sabe que para ella será difícil porque la misoginia, el orden jerárquico entre varones y mujeres, no se desarma con una que llegue donde otras no pueden. En todo caso podría empezar a desafiarse si esa una que llega abre camino a otras y allana esas dificultades en general con políticas públicas en particular. Lo público y lo privado, lo privado y lo público, no hay distancia ni antagonismo cuando hay conciencia de género, conciencia de que sólo mezclando esos ámbitos a través de la política y de las políticas tendrá sentido más allá de lo simbólico de que una mujer haya llegado; porque entonces llegarán otras –y otros, diversas, diversos– y las dificultades dejarán de ser estructurales para ser, en todo caso, anecdóticas.

Posted by bestiario51 at 17:15:13 | Permalink | No Comments »

PALABRAS ANTE LA PRESENTACION DEL XIII INFORME DEL ESTADO DE LA NACION ( por Lizbeth Quesada*)

Cuando comencé a leer los primeros borradores para depurar el Informe del Estado de la Nación que hoy se presenta a la sociedad costarricense, casi de forma automática recordé la lectura que hice en los últimos meses de varios libros de reciente publicación. En ellos, se analiza la problemática del desarrollo humano a partir del modelo económico que ha impulsado y consolidado la globalización. Uno de esos textos, es el más reciente del economista estadounidense Jeffrey Sachs y se llama El fin de la Pobreza: cómo conseguirlo en nuestro tiempo.

Este autor, presenta una preocupante radiografía del planeta, sobre la situación de pobreza extrema, hambre y enfermedades asociadas con la desnutrición, que enfrentan más de 1200 millones de personas alrededor del mundo, las cuales tienen que cubrir todas sus necesidades con menos de 1 dólar al día…

Y Thomas Pogge, estudioso de los derechos humanos y del fenómeno de la pobreza, también en un texto reciente, señala que además del grupo anterior, existen otros 1200 millones de seres humanos que viven un “poco mejor”;… con la no menos miserable suma de 2 dólares diarios… Y yo me pregunto, ¿a dónde habrán quedado los derechos humanos de tantas y tantos pobres?. No sabemos, pero se vale sospechar.

De tal forma, la sumatoria de todos estos “pobres entre los pobres”, que estamos tratando como seres sin dignidad y sin derechos, alcanza el escandaloso número de 2800 millones de personas. Semejante escenario, me alarma; porque no estamos hablando de sacos de papas, ni de “chunches” sin importancia…, se trata de personas como cualquiera de nosotros; con una vida y con una historia…; estamos hablando de seres humanos que tienen nombre y también derechos; y que no son números, ni estadísticas, ni ecuaciones matemáticas que arrojan datos y se acomodan según el tono y la intensidad con que sea necesario darlos a conocer.

Esa es la realidad del escenario global y cada vez más globalizante. Se trata de un mundo frío y sin interés real por extender el principio básico de la dignidad humana.

Con total eficacia y sin ninguna conciencia, por un lado se destruye el medio ambiente; y por el otro se concentra la riqueza más impensable en unos pocos, al tiempo que se distribuye la miseria más cruel entre la abrumadora mayoría.

Es cierto; quien dijo que el mundo está “patas arriba” tiene razón; porque no es lógico ni normal que a mayor riqueza, exista mayor pobreza…

En medio de un comercio global, es lamentable que el mensaje de los derechos humanos esté tan solo y no despierte el interés que sí provoca el mercado. Hay que aceptarlo, el negocio por la defensa de la dignidad humana, no genera dinero ni grandes capitales…. Es un mercado que no importa y eso debe cambiar.

Algo anda mal y a mí, tal y como lo sugiere el informe del Estado de la Nación, también me parece que el problema está en que nos hemos trabado en un estilo de desarrollo; que a mi juicio, se antoja inconveniente, escandaloso y elitista, porque está depurando las fuerzas del mercado, pero solo las de los más fuertes y se está olvidando de quienes son más débiles.

Tenemos de frente un modelo de desarrollo, que axiomáticamente está globalizando la desigualdad y confundiendo el crecimiento económico con el desarrollo social de los pueblos; y los está llevando a la miseria global. Este escenario, es en escala cercano al costarricense.

No es posible que en el mundo; por citar solo un ejemplo, mueran 50 mil personas al día por causas asociadas a la pobreza…-irónicamente, esto equivale más o menos a 18 atentados del 11 de setiembre por día, cada año-…. Y otra vez yo digo: ¿A dónde se nos perdió el rumbo humano y la integralidad de los derechos, especialmente, de quienes menos tienen?. A lo mejor se nos quedó en el mercado global…

Tampoco es normal, que la brecha entre ricos y pobres se haya disparado exponencialmente en las últimas dos décadas, hasta llegar a convertirse en un abismo…; Entonces, despertemos, porque la pobreza no es un fenómeno natural; suele ser causada por políticas desdichadas; sean de orden político, económico, social o ambiental.

Ese mismo modelo, está acabando con los recursos naturales que deberían ser patrimonio de la humanidad, no para su explotación sino para su conservación y sostenibilidad. En esto también aplica la retórica de los derechos humanos; invisibles y al margen de la realidad global. Literalmente, “estamos destruyendo y devorando nuestro propio planeta” y pese a que no vivimos en una película de ficción, porque no existe un plan B para huir hacia otro mundo; seguimos sin inmutarnos.

Esto, también se ajusta con facilidad a la situación de nuestro país; no olvidemos que todas y todos nosotros también somos habitantes del mundo global y sufrimos sus embates…

Tampoco digo que debemos estar en contra de la globalización; eso sería un error. Es un eficiente instrumento de creación de riqueza y esto no es necesariamente malo. Lo que está mal, es que se trata de un mecanismo ingobernado y anárquico, que se olvidó del ser humano…

Comparto la visión de Joseph Stiglitz, ex miembro del Banco Mundial y Premio Nóbel de Economía; al afirmar que la globalización puede ser un excelente instrumento de desarrollo humano y distribución equitativa de riqueza si se hacen cambios pronto.

Según él, deben generarse importantes ajustes que le den a la globalización un verdadero Rostro Humano; y sé que para lograrlo, debemos pasar del discurso a la práctica lo antes posible y entender que los derechos humanos, son precisamente el rostro de la dignidad de las personas. Nos urge humanizar los mecanismos y comenzar a hacer los ajustes necesarios.

Ese compromiso, es el que debemos asumir todas y todos, porque solo así podremos cambiar el rumbo que llevamos y que atinadamente, nos señala el Informe del Estado de la Nación que hoy se presenta.

Pero, nuestros problemas no se agotan ahí. También, tenemos una inminente crisis en los sistemas de gobierno del mundo; y vivimos lo que se ha denominado: “crisis de la democracia global”; cuya causa principal es la insatisfacción ciudadana y el desgaste de su credibilidad frente a quienes ejercen el poder político. Esto se debe, a la corrupción política y al incumplimiento reiterado de las promesas de una mejor calidad de vida para las personas.

La pobreza y la corrupción aumentaron; y los pueblos dejaron de creer, apostando a otras alternativas. Lo mismo ha sucedido en Costa Rica; dejamos de creer, buscamos otras alternativas y ahora no sabemos qué hacer para conciliar más de dos posiciones políticas; y recurrimos a todo un enjambre de mecanismos legales que lejos de conciliar, se limitan a imponer. Es decir, no hemos entendido los cambios de nuestra sociedad y mucho menos la claridad de su mensaje…

Por ello, hoy hablamos de salvar y fortalecer la democracia mediante la expansión de los derechos humanos, la gobernanza, el control ciudadano, el ejercicio de la democracia participativa directa, la rendición de cuentas y otros mecanismos de transparencia en el ejercicio de la función pública.

Si esto no sucede, comienzan a producirse alternativas que caminan peligrosamente entre el límite de la democracia y el de otras formas de ejercicio del poder político; si bien populares, no necesariamente del pueblo, ni cercanas al espíritu de la democracia. Lamentablemente, ejemplos al respecto, no nos resultan ya ajenos ni lejanos…

Quiero pensar, que en el sistema político costarricense, aún se puede entender con madurez suficiente que la cultura política de las sociedades cambia, se pregunta, decide y evoluciona; y que las estructuras partidarias también deben hacerlo…Ya comprobamos que las recetas políticas del pasado, no se ajustan a la gran variedad de ingredientes que tenemos en el presente.

El continente europeo, es fértil en ejemplos de democracias sólidas, que pese a la gran diversidad de ideologías y partidos; están en capacidad de dialogar, negociar y funcionar con eficacia; sin lesionar las estructuras democráticas que las sostienen.

Por ello, estoy convencida de que la multiplicidad de partidos políticos, lejos de ser una amenaza para la democracia puede fortalecerla; siempre y cuando seamos capaces de entender e interpretar los cambios sociales y los nuevos signos de los tiempos.

De tal forma, los problemas y desafíos del sistema internacional, no son ajenos a los que enfrentamos hoy en nuestro país. La radiografía de lo que le pasa al mundo globalizado, es el modelo de lo que puede suceder si no cambiamos el rumbo. La enfermedad global, se ha convertido ya en un síntoma local y eso es preocupante.

El Decimotercer Informe del Estado de la Nación, nos señala con absoluta claridad, que estamos haciendo las cosas mal, que tenemos los síntomas y que si no hacemos algo, pronto seremos absorbidos por una enfermedad que afectará como siempre, a quienes son más débiles; y más temprano que tarde al resto de la sociedad.

Nuestros problemas son grandes y exigen soluciones del mismo calibre y en estricto apego al respeto de los derechos humanos de todas y todos. Por ejemplo, estamos creando riqueza pero la distribuimos en forma desigual; la economía costarricense se ha dinamizado y ha dado buenos frutos, pero la mayoría de la sociedad no ha percibido aún esas bondades. La riqueza se está quedando en unas cuantas manos y la pobreza continúa causando estragos. Porque no es cierto, que alguien deja de ser pobre cuando luego de restringir y cubrir sus necesidades más básicas y urgentes, tiene en su bolsillo un sobrante de unos cuantos colones…

La pobreza es humana, ajena a nuestra dignidad como personas; se vive, se sufre y no se calcula al ritmo de vaivenes matemáticos y coyunturas políticas.

Es un hecho además, que en nuestro país, enfrentamos serios problemas de orden político, porque aún no entendemos los cambios que han arrojado los procesos electorales de los últimos años y tampoco los recientes. Nuestros líderes, no han comprendido todavía que las transformaciones de la sociedad costarricense son estructurales; y siguen tratando con métodos ya obsoletos; que a consecuencia del mismo esfuerzo, solo seguirán generando el mismo resultado una y otra vez…

Nos estamos quedando en discusiones y desencuentros estériles que no permiten avanzar y eso debe cambiar con urgencia, porque el mundo sigue y no se va a detener para esperarnos…

Además, tampoco estamos siendo capaces de sostener ni conservar los recursos naturales de nuestro país; para el turismo mundial somos un destino que vende ecología y medio ambiente; sin embargo, hoy, eso resulta una mentira para el extranjero y una bomba de tiempo para quienes no estamos aquí de paseo. Hemos olvidado con facilidad, que tenemos derecho a un medio ambiente sano.

Las políticas reales, para eliminar o al menos detener la contaminación y la destrucción de nuestros recursos, son además de frágiles un verdadero chiste para quienes viven de esa transgresión constante.

Y yo me pregunto: ¿a este paso, qué destino turístico vamos a vender dentro de 10 años?, ¿Cómo vamos a solventar las pérdidas de un sector que pronto dejará de crecer, si no hacemos del discurso una realidad con políticas sólidas que le den sostenibilidad?. ¿A dónde se quedó nuestro derecho a una vida sana, en un medio ambiente también sano?. Seguimos buscando.

Es claro que los problemas son muchos. Tenemos nuestra propia radiografía de frente y ello implica que nos aguardan retos mayúsculos, si es que queremos forjar un destino de justicia y equidad para todas y todos, que nos aleje de las enfermedades del mundo global.

Es cierto y se debe reconocer, que estamos dando pasos en aras de un nuevo rumbo, pero todavía son muy débiles, lentos y totalmente insuficientes. Debemos hacer mucho más, asumir un verdadero compromiso de transformación y ser consecuentes con él.

Yo creo en el cambio y estoy segura que ustedes también. Además, como lo dice el nombre de la famosa editorial latinoamericana para Le Monde Diplomatique; “aún creemos en los sueños”; Sí; yo creo en los sueños y en los nuestros como país. También, quiero seguir creyendo que los derechos humanos son posibles y alcanzables por todas y todos. Es cierto. Siempre es posible seguir creyendo y generar los cambios que seamos capaces de soñar, pero para ello, tal y como lo dijo Jeffrey Sachs; cuyas palabras hoy hago mías: “hay que hacer algo y hay que hacerlo ya…”.

¡Muchas gracias!

* Defensora de los y las Habitantes de Costa Rica

POR QUE NO SOY CHAVISTA ( por Rodrigo Soto)


Hugo Chávez y Naomi Campbell
durante la reciente visita
de la modelo británica a Caracas

Es comprensible que ante las seculares y odiosas inequidades sociales de América Latina, aquellos políticos que despliegan un discurso que apela a la justicia social y a la mínima equidad, despierten las esperanzas de millones y ganen la adhesión de quienes se encuentran descontentos o indignados con el estado de cosas. Más aún si esos políticos son capaces traducir en acciones sus palabras. Soy de los que creen que Hugo Chávez es uno de ellos. No hay duda de que bajo su régimen, las transferencias directas e indirectas a los sectores más carenciados de la sociedad venezolana se han multiplicado. Por primera vez millones de venezolanos acceden a bienes y servicios básicos en el área de la salud, la nutrición y la educación. Por ello tampoco dudo de la legitimidad con que Chávez ha sido electo y reelecto, para escozor y escarnio de sus opositores internos y externos. Quienes pretenden desacreditar a Chávez aduciendo que sus programas sociales descansan en la bonanza de los precios internacionales del petróleo, deben recordar que no es la primera vez que sobreviene una bonanza como esta, pero sí la primera ocasión en que se ponen en marcha programas como estos en la escala en que Chávez lo ha hecho. El colapso del sistema político venezolano, de cuyos escombros emergió Chávez, debe llamar a sus colegas latinoamericanos a la más profunda reflexión. Ya Evo Morales puso en evidencia que el impuesto que se cobraba a las transnacionales por la extracción del gas boliviano, era cerca de ocho veces (800%) menor de lo que podía cobrárseles sin que el negocio dejara de ser rentable para ellas. Este dato ilustra mejor que ningún otro la corrupción de las elites políticas latinoamericanas.

Desacreditar a Chávez tildándolo simplemente de “populista” tampoco tiene sentido. Tengo la impresión de que el término “populista”, como todos los demás referentes ideológicos, ha perdido casi todo su sentido en el momento actual. Si Chávez es “populista”, no lo son menos los políticos tradicionales del resto de América Latina, a quienes en vísperas de elecciones vemos repartiendo alegremente ayudas sociales. La exsenadora, hoy presidenta electa de Argentina, es un ejemplo inimitable de ello.

Tampoco me parece suficiente desacreditar a Chávez por su estilo. Ya está escrito que sobre gustos no hay nada escrito, y si a mí personalmente no me agrada su chabacanería ranchera o su insaciable búsqueda de protagonismo, entiendo que haya otros a quienes eso les resulte atractivo.

Mi rechazo a Chávez y a lo que significa y representa, nace de la convicción de que los únicos cambios relevantes y perdurables, son aquellos que transforman la cultura de un pueblo; en el caso de un fenómeno político, aquellos que logran transformar su cultura política.

Y mucho me temo que, en este campo, el “fenómeno Chávez” lejos de constituir un avance, representan un estancamiento o una involución de la cultura política en América Latina. Bajo el chavismo –como bajo el castrismo o el peronismo en su momento– lejos de “empoderarse” a los humildes –como ingenuamente creen algunos– se fomentan el servilismo, el sometimiento y la adulación; lejos de fortalecerse la autonomía, la capacidad de representación y de gestión de los sectores socialmente vulnerados o disminuidos, se los convierte en comparsas –indistintamente iracundos o entusiastas– de un “gran líder” presuntamente infalible, al que se debe obediencia ciega y admiración sin límites. Es cierto que se crean nuevas organizaciones sociales y políticas y que se transforman las antiguas, pero todo el sistema se organiza en función y gira alrededor de la figura, ya no del “rey sol” como la Europa absolutista, sino del “gran líder.” Así pues, lejos de empoderamiento y dignificación, lo que veo aquí es sometimiento y enajenación. Eso sí –pues todo hay que decirlo–,la diferencia es que en regímenes como el de Chávez hay al menos un reconocimiento de la existencia de estos sectores, algo que en muchos países el sistema político tradicional ni siquiera llega a articular.

Resulta sorprendente que no se haya señalado suficientemente los paralelismos entre Chávez y Perón. Y resulta sorprendente que, quienes hoy se apresuran a aplaudir a Chávez, a reír sus gracias o a mendigar sus favores, se las arreglen para olvidar la suerte del peronismo tras la desaparición del “gran líder”. Sabedores de que en estos casos nunca es más cierto el refrán de que “muerto el perro se acabó la rabia”, los Estados Unidos han apostado, una y otra vez, a la eliminación física de los “grandes líderes” de estos movimientos. Lo intentaron con Fidel Castro centenares de veces y lo intentarán tarde o temprano con Chávez. Al final Castro morirá de viejo y puede que Chávez también lo haga en el poder. Pero esto no cambiará la suerte de sus regímenes, condenados desde su origen a extinguirse con ellos.

animalicosselvaticosgrandespeligrosospeligrosofierasfieros mansosrugidoscanecilloscanecilloamozonicosandinosandinasmedicinales medicinalmanzanillaherbolisteriaadelgazantes antiinflamatorioscerebrosconducta conductasmentesmisteriososmisteriosas

Posted by bestiario51 at 17:13:55 | Permalink | No Comments »

CARLOS FUENTES: NI POPULISMO NI NEOLIBERALISMO ( por Angel Berlanga)

El escritor mexicano vino a Buenos Aires a presentar varios libros que se reeditan por estos días. En un encuentro de prensa, habló de todo un poco: Chávez, la identidad latinoamericana, la tecnología, las tradiciones literarias y el futuro.

Un mayordomo, tres camarógrafos, seis camareros, siete empleados de editoriales, quince fotógrafos, veintiocho periodistas y Carlos Fuentes: humanidades reunidas, ayer por la mañana, en un “desayuno de trabajo”, en el salón Embajador del Hotel Alvear, Recoleta, Buenos Aires. Una hora de traqueteo por una diversidad de temas: preguntas para diarios, radios, revistas, respuestas del escritor.

“Los programas de Chávez se parecen mucho a los de Hitler y Mussolini. Yo tengo vieja memoria, por mi edad, y recuerdo muy bien las insignias, las retóricas, los balcones, los discursos y las medidas, que son darle un poquito a la gente y mucho al exterior, aprovechando la gran bonanza del petróleo venezolano. El día que se venga abajo, vamos a tener una Venezuela más empobrecida, con menos empresas, menos inversión y más retórica. Eso me parece muy grave.”

Fuentes nació en 1928, es mexicano, es escritor, es un protagonista del boom literario latinoamericano y es más cercano al rey Juan Carlos que al presidente de Venezuela, se confirma. Una de sus actividades en la Argentina fue participar, el viernes pasado, del coloquio de IDEA: fue orador en la cena de cierre. Hoy a las 19 se presentará, en el Malba, el segundo tomo de sus Obras reunidas, editadas por Fondo de Cultura Económica, que contiene la novela La región más transparente (1958) y los cuentos de Agua quemada (1981). Alfaguara editó, además, dos libros de cuentos –unos Naturales y otros Sobrenaturales– que presentan “la nueva Biblioteca Carlos Fuentes”: el lunes, en el Auditorio Borges, Fuentes dio una conferencia: “Jornada de un escritor”.

“El compromiso del escritor es con la literatura. Si no hace eso, que vaya a una plaza y pegue gritos. Ante todo tiene una función, que es la imaginación y el lenguaje. En sociedades como las nuestras, seudocapitalistas, burguesas, no se les da mucha importancia: el escritor es secundario. En un país de régimen autoritario se le da importancia: lo callan, lo censuran. ¿Necesitamos un dictador para que la literatura sea importante?”

En los últimos tiempos, las declaraciones de Fuentes que más trascienden son, por sobre las literarias, las vinculadas a temas sociopolíticos. El mexicano es lo que podría llamarse un intelectual todo-terreno, cuatro por cuatro; acerca de un par de asuntos prefirió, sin embargo, no pronunciarse: sus proyectos y el conflicto entre Argentina y Uruguay por la pastera aromatizante coliflor Botnia.

“Si Hillary va a ser presidenta de los Estados Unidos, ¿dónde va a dormir Bill? Es un problema (risas) ¡O Kirchner! El hecho es que si hay un proceso democrático, no es cuestión de maridos, mujeres, familias. También pudieron haber ganado los otros dos candidatos (por Carrió y Lavagna). Ganó la señora Fernández de Kirchner: bravo por ella.”

Hubo, por supuesto, algunas reiteraciones: el elogio a Cervantes por su fundación de la novela moderna, la comprensión por el “parricidio” hacia los próceres del boom, el énfasis al instar a los gobiernos latinoamericanos a que prioricen la educación. Entusiasta, se mostró complacido por la proliferación de nuevos narradores de diversos países del continente (“no alcanzo a ponerme al día”, dijo) y abogó por una mayor circulación e intercambio: no es buena la distribución de libros en América latina, dijo.

Durante un siglo y medio hemos tenido una batalla de ideas acerca de la identidad latinoamericana, desde donde se quiera empezar, Sarmiento, por ejemplo; qué significa ser mexicano, o argentino, o chileno, nos preguntábamos. Yo creo que hoy todos sabemos qué identidad tenemos, pero lo que aún no sabemos es respetar la diversidad de la gente. Respetar las diferencias políticas, religiosas, sexuales, morales, de hábito, de gusto. Hay machismo, antifeminismo, beaterías religiosas, cerrazones ideológicas, dogmatismos. La gran lucha actual de América latina es conquistar el derecho a la diversidad.

Fuentes ganó unos cuantos premios, entre otros el Cervantes, el Príncipe de Asturias, el Rómulo Gallegos y el Alfonso Reyes, y también ha sido condecorado por universidades y gobiernos de varios países. Muchas veces, también, se ha rumoreado que andaba cerca del Nobel.

“Yo escribo con pluma. Así escribía Cervantes, ¿por qué yo no? Me gusta sentarme con cuaderno, oler el papel, sacar la pluma, oler la tinta… Es sólo comparable al acto sexual, no veo otra cosa a la cual comparar el hecho físico, sexual, de escribir a mano. Lo demás no lo toco, ya no me tocó; pero quiero pensar lo que va a ser la imaginación con la tecnología. Qué sentido humano va a acabar teniendo la tecnología. Como siempre ha pasado con los adelantos técnicos, puede ser para bien, puede ser para mal. Son fríos, objetivos: pertenecen a la cultura de la frialdad. Pero uno los calienta. Y como estamos en una revolución tecnológica, donde el aparatito se vuelve viejo a las dos semanas… Compro uno que se llama I-pod y enseguida me dicen ‘ya no sirve, cómprate otro’. Como digo, ya no me tocó: si yo aprendiera cómo se llama la pantallita y atendiera todos los mails y lo que llega, no escribiría. Me dedicaría a atender el aparato. Sería su prisionero. Pero no prejuzgo.”

El amor por la caótica y desmesurada ciudad de México, la mala negociación de su país en el Tratado de Libre Comercio (Nafta), el papel de José Donoso en la literatura chilena, el catastrófico gobierno de Bush en Estados Unidos y los cambios que intuye a nivel internacional, los elogios a sus colegas compatriotas Juan Villoro y Jorge Volpi: a lo largo de una hora, Fuentes abarajó de todo un poco. ¿Qué tal, para el final, paradigmas?

“Creo que se están agotando viejos paradigmas. Hay mucha juventud dejando atrás viejas opciones. Se quedó atrás la más vieja, la que nos petrificó durante medio siglo: comunismo y anticomunismo. Hoy se está quedando atrás la opción populismo o neoliberalismo; ni una cosa ni otra: vamos a buscar un nuevo paradigma, que asocie el desarrollo económico al bienestar de las mayorías, sin sacrificio de los valores de la libertad. Por el momento no lo tenemos, lo estamos buscando.”

 

¿ POR QUE NO TE CALLAS?! ¿ EL TEMA ES DE FONDO O DE FORMA? ( por Julia Ardón)

Inciden las formas en el fondo de lo que estoy diciendo? Insultar, gritar e interrumpir le dará más fuerza a mis argumentos? ¿ Me defenderé realmente atacando? ¿ Logro algo insultando a nivel personal a alguien? ¿ No lograría ser escuchado con más atención si hablara constructiva, propositivamente? Preguntas que parten de este “diálogo” , si es que se le puede llamar así. Un ratito antes Hugo había dicho que Aznar era un fascista, y que los fascistas no eran humanos, que más humana que un fascista era un serpiente …por ahí iba la cosa…

 

 

El intercambio

-Zapatero: “Estamos en una mesa donde hay gobiernos democráticos, que representan a sus ciudadanos en una comunidad iberoamericana que tienen como principios esenciales el respeto. Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica, no seré yo el que esté cerca del expresidente Aznar, pero el expresidente Aznar fue elegido por los españoles, y exijo, exijo…

-Chávez: Dígale a él que respete.

-Zapatero: Exijo que tú…, un momentín…

-Chávez: Dígale lo mismo a él.

-Zapatero: Exijo ese respeto, por una razón, además…

-Chávez: Dígale lo mismo a él, presidente.

-Zapatero: Por supuesto.

-Chávez: Dígale lo mismo a él…

-Rey: ¿Por qué no te callas?

-Bachelet: Por favor, no hagamos diálogo, han tenido tiempo para plantear su posición, presidente, termine.

-Chávez: Podrá ser español el presidente Aznar, pero es un fascista y es un…

-Zapatero: Presidente Hugo Chávez, creo que hay una esencia y es que para respetar y para ser respetado, debemos procurar no caer en la descalificación. Se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar los comportamientos, sin caer en la descalificación. Lo que quiero expresar es que es una buena forma de poder trabajar entendernos en favor de nuestros pueblos, que nos respetemos, a los representantes democráticos, y pido –presidenta Bachelet– que ésa sea una norma de conducta en un foro que representa a los ciudadanos.Estoy seguro que toda esta mesa y todos los latinoamericanos quieren que todos los gobernantes democráticos (…) seamos respetados, hoy y mañana, aunque discrepemos profundamente de las ideas que tengamos.

-Chávez: El Gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono.(APLAUSOS)

Posted by bestiario51 at 17:11:23 | Permalink | No Comments »

ARGENTINA: UNA MUJER MUCHAS MUJERES ( por Luciana Peker)


Pasadas las elecciones y también el primer impacto sobre la certeza de que habrá una presidenta a partir de diciembre, se impone, además del festejo por las posibilidades simbólicas que abre una mujer “ahí”, la reflexión sobre de qué se trata ser mujer, qué clase de acuerdo significa nombrarse así –si es que alguno sobrevive– y qué se puede esperar de otra como una –¿otra como una?– en el poder.

Leer más de Página/12 AQUI

BASTA DE REALIDADES, QUEREMOS UTOPIAS ( por Guillermo Sullings)

Hace poco más de un mes, en ocasión del aniversario de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, en un acto organizado por nuestra Fundación “Mundo sin Guerras”, comentábamos entre otras cosas, la influencia que tenían los medios de difusión masiva, en particular el cine y la TV, a la hora de condicionar a la opinión pública, respecto a quienes son los “malos” y quienes son los “buenos”. Y este condicionamiento, como efecto de esa propaganda, genera violencia, discriminación y también insensibiliza a la gente respecto de las masacres cuyas víctimas pertenezcan al bando de los “malos”. Decíamos que por efecto de esa propaganda, la opinión pública mayoritaria recordaba tales bombardeos, no como el genocidio que significaron, sino como acciones militares “necesarias para terminar con el conflicto”.

Estos “señores malos”, contra los cuales pareciera justificarse todo tipo de violencia y genocidios, a veces fueron japoneses y alemanes, otras veces soviéticos y vietnamitas, y más recientemente musulmanes. Por acción de este formidable aparato propagandístico-cultural, mucha gente “digiere aceptablemente” las masacres llevadas adelante por los ejércitos invasores, por ser “acciones bélicas legales” de ejércitos regulares; y por el contrario, rechaza las acciones del “bando malo” por su manifiesta crueldad y cobardía terrorista.

Pero no son solamente las guerras, los hechos de violencia bendecidos por la cultura mediática. El incentivo al consumismo irracional, la competencia feroz, el individualismo, la sociedad de ganadores y perdedores, y a todos los valores funcionales al desarrollo del sistema imperante, también tienen su correlato de violencia de todo tipo, a través del resentimiento social, la fragmentación, la marginación y la discriminación. Cabe preguntarse entonces, como es posible que un sistema de propaganda tan burdo y grotesco, siga surtiendo efecto sobre la subjetividad de las personas, habida cuenta de sus nocivos efectos.

Evidentemente, hay una predisposición cultural a aceptar pasivamente tal influencia, sin la menor crítica o auto-crítica. Y en ese sentido está claro, que el nivel cultural (y no estamos hablando de nivel educativo), es de una gran pobreza; basta observar cuales son los programas televisivos de mayor raiting en nuestro país, para darse una idea. Y uno podría responsabilizar de ello a quienes producen esos programas, que en definitiva son empresarios que ganan dinero con lo que la gente consume. Porque siendo sinceros, hay mucha gente que aún teniendo otras opciones, elige permanentemente lo burdo, en una suerte de “abandono cultural”.

Sin embargo, este fenómeno no es nuevo; siempre ha habido “pan y circo” para distraer a la gente. Pero en otras épocas, además del circo, también había sectores de la población que tenían otras inquietudes, y poco a poco se constituían en vanguardia, contagiaban sus aspiraciones de una sociedad mejor a muchos otros, y se ponía en marcha una dinámica que terminaba haciendo avanzar a las sociedades. No importa si algunas veces esas vanguardias eran los intelectuales, o eran los jóvenes, o los trabajadores, o los artistas; lo claro es que tales vanguardias dinamizaban la evolución social.

La pregunta sería entonces ¿dónde están hoy esas vanguardias?, y si las hay ¿dónde está su capacidad de contagiar a otros, para llegar a una masa crítica que genere cambios culturales?

En la década del 60, hubo una gran dinámica social merced a la acción de estas vanguardias. Hubo en el mundo un mayo francés y en Argentina un Cordobazo, donde estudiantes y trabajadores produjeron grandes movilizaciones en busca de cambios profundos. No eran solamente reclamos puntuales, se proclamaba “la imaginación al poder”. Por su parte el Movimiento Hippie, se rebelaba contra la sociedad burguesa y sobre todo contra la guerra y la violencia.

La utopía del Flower Power, la búsqueda de la sociedad del amor y la paz, también produjo mucha movilidad entre los jóvenes. También hubo mucha dinámica en lo político, y aunque muchos hayan creído equivocadamente que utilizando las armas se podría resolver la violencia en el mundo, en el fondo se aspiraba a un cambio total. Desde luego que hubo liderazgos, en lo político, en lo estudiantil, en lo filosófico, en el arte y en la música. Pero esos liderazgos pudieron manifestarse porque había conjuntos humanos que estaban convencidos que podría lograrse un gran cambio, y estaban dispuestos a movilizarse colectivamente detrás de ese sueño.

No estamos discutiendo éxitos y fracasos, estamos rescatando ese factor de movilización social, esas imágenes conjuntas de una transformación social. Y hoy eso parece estar ausente, o al menos ha estado ausente en los 80 y los 90, y si bien ahora aparecen algunos indicadores de que mucha gente siente la necesidad de un cambio, no aparecen a la vista imágenes que movilicen a grandes conjuntos, salvo en coyunturas efímeras.

Pareciera ser que algunos de los fracasos en las aspiraciones de la cultura de los 60, nos hubieran dejado en el pantano de la cultura de la Postmodernidad. Y digo pantano, porque por lo general se habla de “corrientes culturales”, pero las corrientes dan la imagen de un torrente que avanza, venciendo resistencias y sumando afluentes. En cambio la Postmodernidad, se parece más a las aguas estancadas. Las aguas estancadas del individualismo, del escepticismo, el relativismo, y sobre todo la negación de toda posibilidad de cambios profundos.

Tal como dice Lipovetzky, la Postmodernidad es la “segunda revolución del individualismo”. Pero ya no se trata solamente de aquel individualismo materialista fomentado por el viejo liberalismo, funcional al sistema económico, que desde luego sigue existiendo. Ahora también quienes dicen buscar alternativas, quienes intentan definirse como la “contra cultura”, lo hacen de modo individualista y fragmentado. Para los postmodernos pareciera ser un mérito renegar de la posibilidad de toda cosmovisión, desconfiar de los grandes relatos, resistirse a ser parte de algo en lo que se sientan etiquetados.

Está bien visto ser nihilista, incrédulo, vivir el presente, y jugar a desentenderse de todo. Está bien todo lo que sea subjetivo y relativista, y cualquier convicción es confundida con absolutismo. Estamos ante una cultura narcisista en la que cada cual cree utilizar al máximo sus libertades individuales, mientras que el sistema restringe cada vez más su campo de acción. Es como una gran prisión con celdas individuales, donde cada uno cree ser libre porque en su celda hace lo que quiere, con su cuerpo, con sus pertenencias y con su miserable vida, aunque jamás pueda ver el sol.

Y desde luego que en una sociedad de individuos aislados y apáticos, la maquinaria del sistema sigue avanzando, y nos aproxima a lo que Beck denomina la “Sociedad del riesgo”, porque cada vez es más probable una catástrofe social, o ecológica, o nuclear, sin que nadie pueda impedirla, porque la sociedad no tiene mecanismos para prevenir y frenar su propio suicidio colectivo.

Y en esta era del desencanto y del alma desilusionada, parece difícil salir del círculo vicioso. Está difícil proponer ideales, a quienes creen que han muerto las ideologías; o proponer pensar en el futuro a quienes creen que solamente importa el presente; proponer grandes cambios a quien desconfía de toda propuesta. Está difícil comunicar un proyecto de transformación, porque todas las palabras antes cargadas de sentido, ahora se nos aparecen como consignas gastadas, y todos los proyectos imaginables, se parecen a viejos intentos ya fracasados, al menos desde la pesimista visión de la cultura postmoderna.

Estamos en un problema, porque aún los que sienten la necesidad de salir de este pantano, no encuentran una nueva imagen que los motive, y mucho menos que les sirva para motivar a otros. Y es que toda imagen con la que se quiera dibujar una utopía, necesariamente tendrá elementos ya conocidos. El propio Tomás Moro, quien acuño el término utopía en su significado actual, cuando se imaginaba esa sociedad ideal, se la imaginaba con siervos y esclavos, cosa que hoy nos parece una gravísima contradicción. Pero así veía la sociedad ideal un inglés de hace 500 años. ¿Cómo debería verse hoy para movilizarse tras ella?- No me hablen de palabras gastadas, dirán algunos-. -Háblenme de algo nuevo, pedirán otros-. Como si se tratara de comprar un nuevo modelo de automóvil.

Pues yo creo que quizá, no tengamos que esperar movilizarnos por algo novedoso. Tal vez lo que nos pueda movilizar y sacar de este pantano, sea lo más antiguo. Tal vez sea aquello que alguna vez sintió el primer simio, el primer primate que se puso de pie para poder mirar al cielo y así transformarse en humano. Y luego se puso de pie otro, y diez más y cien más, y finalmente todos. Tal vez eso aún esté vivo dentro de nosotros y hoy nos ayude a salir de este pantano y poder dar un nuevo salto. Claro que tal vez, es algo que no se ve, que no es sencillo transmitir con las palabras, y mucho menos se puede apresar.

Y hablando de cosas que no pueden apresarse, me resultó curioso que, leyendo algunas cuestiones acerca de esta cultura de la Postmodernidad, encontré que algunos postmodernos hacen suyo uno de los principios de la física cuántica. El principio de incertidumbre cuántica de Heisemberg. Este principio dice algo así como que no es posible medir la posición y velocidad de las partículas más elementales, porque para poder observarlas hay que iluminarlas, y al hacerlo los fotones colisionan con las partículas y las desvían. Supongo que algunos postmodernos consideran que esto abona la teoría de que si todo es incierto y no son posibles las respuestas integrales, entonces lo más sensato es el escepticismo. Claro, uno de física no sabe nada, pero de pronto me preguntaba, si esto de definir a este principio como “principio de incertidumbre”, no tendrá que ver con el hecho de que algunos consideran que para poder tener certidumbres o certezas, es imprescindible poder medir y cuantificar todo. ¿Y que tal si hubiera otro modo de tener certezas?, ¿Y que tal si para movilizarse tras una utopía, no es necesario tener los planos y la maqueta de la ciudad ideal del futuro?…

Otras cosas se me ocurrían con este interesante principio, una fue casi una alegoría; porque si las partículas más elementales no pueden medirse porque la luz modifica su trayectoria al observarlas, eso significa que la denominada “realidad concreta”, se moverá según como la iluminemos. Y diferente será nuestra realidad presente, si la seguimos mirando bajo la penumbra de la resignación y el nihilismo, que si la iluminamos con una utopía lanzada al futuro.

En todo caso, creo que será interesante que, en todos los ámbitos de la sociedad, el arte y la cultura, quienes sientan la necesidad de un cambio, la necesidad de crear una nueva cultura que nos saque del sin sentido y de la violencia, que confíen en ese ancestral clamor interno, se pongan de pie y caminen hacia lo que sienten verdadero. Y que no tengan pudor en aspirar a cosas grandes, porque son las cosas grandes las que valen la pena. La trascendencia, vale la pena. Vivir con sentido, vale la pena. Borrar el sufrimiento de la faz de la tierra, es un proyecto que vale la pena. Lo demás, son pequeñeces. Y está claro que sentir convicción interna, y ponerse de pie con resolución, no implica imponer las propias verdades a otros. Pero también está claro, que para ponerse de pie detrás de un sueño, no es necesario andar pidiéndole permiso a cada escéptico que se nos cruce en el camino.

Finalmente, quisiera terminar esta ponencia, citando el texto de un graffiti que apareció a fines del milenio pasado en algún lugar de Latinoamérica, tal vez escrito por alguien que se había hartado del pantano postmoderno:

“¡Basta de realidades, queremos utopías!”
Posted by bestiario51 at 17:10:15 | Permalink | No Comments »

B. OBAMA: MI EXPERIENCIA ES SINGULAR ( por Pilar Marrero)

En la foto: Barack junto a su esposa e hijas


Opina que el nuevo presidente de EU debe ser un líder en la inmigración


Barack Obama se sube al vehículo negro, rodeado de agentes del Servicio Secreto que lo custodian constantemente, luego de haber estrechado cada mano y ofrecido cada autógrafo que le pidieron en la secundaria Garfield, el pasado sábado por la tarde.

Ya está acostumbrado a que lo reciban como si fuera una estrella de rock: el joven senador de Illinois, hijo de un inmigrante negro de Kenia, África, y una mujer blanca de Kansas, que vivió de joven en Indonesia, creció en Hawaii, fue hijo del divorcio y luchó por entender su identidad, tiene un tremendo carisma natural.

Los jóvenes sienten una gran curiosidad por él. Erica Smith, una jovencita estudiante de octavo grado en la escuela Culture and Language Academy of Success, de Inglewood, trató en vano de intervenir en el foro público de la Garfield, ya que muchos jovencitos alzaron la mano para hacerle preguntas.

“Quería pedirle que viniera a mi escuela”, comenta Erica, una niña afroamericana sin pizca de timidez que tiene claro que “para triunfar hay que estudiar”, adelantó sin necesidad de que se le preguntara.

Erica y otros jóvenes de las mal llamadas “minorías”, tienen en Obama la primera oportunidad real de ver a alguien que luce como ellos a las puertas de la Casa Blanca.

Obama sabe que, gane o no gane, está haciendo historia. En persona es un tipo cordial, pero no un político zalamero como otros, que buscan gustar, darle a uno por su lado o ser demasiado simpático, hasta el punto de la falsedad. El precandidato es más bien directo en su forma de hablar.

“Dispara”, dice a la reportera que está sentada ya en el vehículo esperando al candidato y con quien ya había intercambiado afuera saludos amables. “Sé que no tenemos mucho tiempo”.

A continuación, se transcribe la entrevista completa hecha durante el trayecto desde el Este de Los Ángeles hasta las puertas de su hotel en Beverly Hills.

El contenido va desde una discusión sobre el racismo y la inmigración, pasando por los temores estadounidenses hacia la medicina socializada, el reclutamiento de latinos en las Fuerzas Armadas, las tensiones con los afroamericanos y la imagen de Estados Unidos en Latinoamérica:

Su abuelo era cocinero en Kenia cuyo sueño era mandar a su hijo a Estados Unidos a estudiar. Cuando su padre vino aquí… ¿alguna vez se sintió rechazado o atacado, como algunos atacan hoy a los inmigrantes?

Oh sí, de hecho, en el primer capítulo de mi primer libro escribo la historia de cuando fui a un bar con unos amigos, estudiaba entonces en la Universidad de Chicago y alguien en el bar dijo algo así como, no quiero beber en un lugar donde hay un negro. Él experimentó la discriminación, como también la experimentan los afroamericanos y también las personas de otros países.

Su actitud general era que él podía razonar con ellos, ser tan bueno como ellos, porque él era muy buen estudiante, pero pienso que lo que deja es una memoria en mi mente de algo contra lo que queremos pelear, que es esta mentalidad de “nosotros contra ellos” que algunos tienen. Y no es nueva, la ironía, cuando los irlandeses vinieron, la gente decía lo mismo de ellos que ahora dicen de los latinos. Igual con los italianos, los polacos, la historia de este país es que las olas de inmigrantes vienen y hay gente que trata a los inmigrantes como si ellos hubieran estado aquí desde siempre, olvidando que ellos mismos son producto de un pasado inmigrante.

El próximo presidente debe ser un líder en este tema, y tratar de generar una mejor actitud entre nuestra gente.

Y cómo se hace eso, es la pregunta… todo eso va al centro de la discusión sobre ser legal o ilegal, porque la palabra ilegal se está usando como un insulto contra la gente. Hay quienes dicen, mis ancestros vinieron legales, ignorando que antes, venir legal era simplemente montarse en un bote, o pagar un impuesto…

Es cierto… pero yo hablo de eso a menudo, una de las cosas que digo siempre, que no es cierta es esta noción de que todos los que vinieron por Ellis Island tenían sus papeles legales, significa que no recordamos bien el pasado. Pienso, por otra parte, que no es ilegítimo que una nación moderna tenga control de sus fronteras. México por cierto, también actúa muy duramente con los inmigrantes de Centroamérica.

Lo segundo es que creo que la razón por la que vemos este sentimiento antiinmigrante es que hay mucha ansiedad económica entre los trabajadores estadounidenses, porque la política del presidente George W. Bush ha sido muy buena para las corporaciones, pero no para los trabajadores. Los salarios están estancados. Gracias a la globalización, los trabajos se están yendo al extranjero, solían ir a México, ahora se van a China.

Así, hay un sentimiento de incertidumbre sobre el futuro, no hay buen sistema de salud, los costos suben, y buscan a alguien a quien culpar. Parte de lo que hay que hacer es no sólo recordar a la gente que somos una nación de inmigrantes, sino también que los trabajadores sientan que alguien está peleando en favor de ellos

También creo que el Partido Republicano ha usado esto en una forma muy política, mira la renuncia de Mel Martínez. Martínez es un tipo muy decente, no estoy de acuerdo con su filosofía política, pero creo que se sentía cada vez menos confortable encabezando un partido que está usando el tema de inmigración para crear temor.

¿Qué le parecen los grupos radicales como Minuteman, el auge en grupos de odio y, por encima de todo, la radio hablada, que inyecta tanto odio en el discurso antiinmigrante?

Absolutamente. Creo que estamos de acuerdo en que la justicia vigilante no funciona en este país. Y con respecto a la radio… a mí me atacan tanto como a cualquiera. No puedo decir mucho, sólo que en este país hay libertad de expresión, tienen derecho a decir lo que quieran. Pienso que los sentimientos expresados son algo que el próximo presidente debe enfrentar. Y creo que eso es lo que está en juego en esta elección.

Cuando me preguntan por qué deben votar por mí y no otro candidato… les digo que yo me opuse a la guerra antes que ninguno de los demás, desde el principio, pero también porque soy capaz de ir a Detroit y decirle a las compañías automotrices que deben aumentar los estándares de eficiencia de los combustibles o a Wall Street para pedir políticas económicas más justas. El punto es que decir lo que hay que decir no siempre es fácil, el próximo presidente tendrá que decir cosas que muchos no quieren oír, y no sólo lo que dicen las encuestas.

¿Está usted de acuerdo con la actual política de redadas de las comunidades inmigrantes? ¿Seguiría con ella?

Creo que es un show y no resuelve el problema. Tenemos a 12 millones de indocumentados. La idea de que esto se puede resolver llevándose 50 aquí o allá es deshonesta. Yo seguiría reforzando la frontera, porque tenemos derecho de hacerlo como país, trabajaríamos en un sistema de verificación de empleo que no fuera discriminatorio. No estoy interesado en hacer prioridad de arrestar a trabajadores que buscan ganar la vida para su familia, también hay empresarios explotadores. Y quiero un camino a la ciudadanía para los inmigrantes. Reformar la inmigración legal, el retraso es tan serio que hace aumentar la presión para inmigrar ilegalmente.

¿Cuál es su opinión sobre el enfoque del reclutamiento militar en los latinos? Como usted sabe, una de las cosas que ha hecho la ley “No Child Left Behind” es obligar a las escuelas a proporcionar información al gobierno sobre los jóvenes y las campañas de reclutamiento son intensas. Al mismo tiempo pareciera que hay una desinversión educativa. ¿Será coincidencia?

Creo que es algo noble para nuestros jóvenes servir en las Fuerzas Armadas. Estoy orgulloso de ellos, y también de los latinos que sirven en números desproporcionados a su presencia en la población. También pienso que la carga de la guerra debería ser compartida, me preocupa ver que al mismo tiempo hay recortes en becas, dificultad para financiar una educación universitaria y la única manera de avanzar es sirviendo en las Fuerzas Armadas. Me parece genial si quieren hacerlo, pero no debe ser porque sea la única manera de salir adelante, por presiones económicas. La juventud debe tener otras formas de servicio, en el Peace Corp., o como maestros, trabajadores sociales. Por eso quiero crear un sistema de Servicio Nacional para ofrecer otras formas de servir a su país.

Hablando de salud. ¿Por qué hay tanto miedo en este país respecto a un sistema universal “socializado” de salud? ¿No es cierto que funciona en otros países desarrollados?

Esto viene de viejos debates que se dieron en los años 50 y 60, en la época de la guerra contra el comunismo, el macarthismo, médicos que tenían miedo de que les iba a reducir sus ingresos. Las cosas, sin embargo, han cambiado. El público está por delante de los políticos en este tema hoy en día, la ciudadanía reconoce que el sistema no funciona. Los médicos incluso se sienten frustrados ya que deben reportar a las compañías de seguro las medicinas que prescriben o los tratamientos que mandan, para asegurarse de que les pagarán. Creo que tenemos una oportunidad que no hemos tenido en mucho tiempo de aprobar un sistema universal, pero va a ser una batalla dura porque las compañías de seguro y las farmacéuticas han gastado 1,000 millones de dólares en 10 años para impedir reformas.

Pues ya ve lo que está pasando aquí en California… la discusión no va muy bien.

Claro, pero creo que lo bueno es que el empresariado está empezando a involucrarse, preocupado por el aumento en los costos de salud, y ahora tienen una obligación de ayudar a reformar el sistema porque no quieren seguir experimentando una inflación de 8% a 10% en costos de salud cada año. Eso puede ayudar mucho en la alineación de las voluntades políticas.

Mirando hacia Latinoamérica, usted ha dicho que dialogará…

…con [Hugo] Chávez…

Sí, exacto… yo soy de Venezuela y acabo de regresar de allá…


¿cree usted que el hecho de ser usted una persona producto de una mezcla de razas y de culturas le ayudará en ese diálogo?

Desde luego que sí, creo que no sólo el hecho de ser de varias razas y culturas sino el haber vivido en el exterior. La gente habla de la experiencia y me preguntan si tengo experiencia en política exterior. La experiencia que tengo de vivir en un pueblo pobre de Indonesia, de una abuela que vivió en una villita de África, sin agua corriente o electricidad, sin doctores ni hospitales, donde la gente muere de sida y malaria cada semana. Esa es una experiencia que no se gana yendo en una delegación congresional, sentados en la lujosa oficina del embajador y recibiendo un reporte de la CIA. Sí, creo que me da credibilidad cuando viajo a otros países, porque yo he visto y experimentado cosas que la gente común experimenta.

Entonces… ¿cuál sería su actitud, su política hacia Latinoamérica?

La primera es definir cómo estructuramos el comercio con Latinoamérica, que sea bueno para los trabajadores a ambos lados de la frontera y no sólo para las corporaciones y eso significa asegurarnos que todos los acuerdos que tenemos cumplen con estándares laborales internacionales y de seguridad básica ambiental y laboral.

Si miras al TLC como ejemplo, ha dado algunos beneficios a ambos países, pero los agricultores mexicanos, por ejemplo, han sufrido bastante, generando más presión para la emigración indocumentada.

Lo segundo es ver cómo podemos mejorar los sistemas educativos en el mundo. Estados Unidos no gasta suficiente en ayuda extranjera, gastamos menos en porcentaje que otras naciones desarrolladas. Si tan sólo tomáramos una porción de lo que se gasta en Irak cada mes y lo invirtiéramos en construir escuelas, clínicas, eso es bueno para nuestra seguridad. Que la gente sepa que la imagen nuestra no es sólo un marine con un rifle a cuestas, sino también un maestro de escuela o un médico o enfermero.

Es importante que haya más intercambios estudiantiles, lo que se ha vuelto más difícil tras el 11 de septiembre, porque se dificultaron las visas de estudiante. De hecho, tras el ataque, el intercambio cultural ha disminuido.

Y estratégicamente quiero hablar con todos. No sólo con nuestros amigos sino con nuestros adversarios. Discutí con la senadora [Hillary Rodham] Clinton sobre eso, ya que ella me acusó de que Chávez me usaría como propaganda. Mi actitud es, a mí no me preocupa perder una batalla propagandística con Chávez. Sé quién soy y en lo que creo. Lo que nos hace más daño es Guantánamo o Abu Ghraib o la suspensión de Hábeas Corpus. Esas son las batallas que debemos ganar. Si confiamos en nuestros ideales y tradiciones, no debemos temer el dialogar con nadie y establecer acuerdos y desacuerdos.

Y por supuesto, usted sabe que hay razones políticas y sociales en Latinoamérica para el surgimiento de un Chávez o de un Morales…

Claro, no estoy de acuerdo en lo que hace Chávez, pero sí sé que cuando hay países donde imperan las grandes desigualdades, los demagogos como Chávez pueden llegar al poder. Si allí hubiera una prosperidad económica compartida, eso sería pasto fértil para una democracia amplia y basada en las leyes. Creo que eso es lo que deberíamos promover.

Volviendo a Estados Unidos. Las relaciones entre latinos y afroamericanos han pasado por sus altibajos. Aquí en Los Ángeles tenemos un problema grande debido a las pandillas y ataques a vecinos del otro grupo. ¿Cómo enfrentaría este problema, cada vez más obvio en lugares donde los latinos llegan y desplazan a los afroamericanos?

Hay una larga historia en este país de azuzar a grupos en desventaja unos contra los otros. Cuando los afroamericanos y los latinos progresan es porque se unen. Estuve hace poco en La Raza… y hablé de la correspondencia entre César Chávez y Martin Luther King Jr. La lucha de derechos civiles de los afroamericanos contribuyó a empoderar a los latinos. El movimiento de César Chávez trajo a la palestra situaciones básicas de justicia e igualdad, así es como vamos a progresar. Para continuar esa cooperación necesitamos liderazgo en ambos lados que esté dispuesto a gobernar para todos y no sólo para algunos.

Cuando yo estaba en la Legislatura de Illinois, los latinos de allí eran miembros del grupo afroamericano, quizá porque eran muy poquitos, pero eso nos ayudó a trabajar juntos. Por eso logramos el DREAM Act en Illinois y los latinos nos apoyaron en temas afroamericanos, y así ambos grupos pudieron aprobar leyes que no podrían haber hecho solos.

Cuando hay conflictos en los barrios y hay jóvenes que no tienen futuro más que el del negocio de la droga vamos a ver esas situaciones, y tenemos que darles a esos jóvenes un sentido de futuro y de esperanza.

¿Cómo se aseguraría de que en su gobierno hubiera una verdadera diversidad?

Si miras a mi oficina del Senado, es un buen ejemplo. Mi jefe de personal es medio japonés, un director legislativo que es de China, entre mis asesores más cercanos tengo un chileno, un indio y dos estadounidenses. Siempre he creído que todas las voces estén representadas, eso me hace un mejor líder. Todos tenemos un punto ciego, cosas que no sabemos porque no las hemos experimentado. Si voy a representar a todo el país tengo que asegurarme de tener a gente que represente el país de verdad.

….Y no sólo alguien como Alberto González….

Claro, eso seguro. Sólo porque alguien es latino o afroamericano no quiere decir que van a ser coherentes con mi filosofía.

Obama se baja del carro y se pone su saco, listo para dirigirse al siguiente evento. Antes de darse la vuelta pregunta si hay alguien que pueda llevarme hasta donde dejé mi carro. Sí, gracias, todo está resuelto, le contesto. “Espero que nos volvamos a ver”, dice, dándose la vuelta, no sin antes darme la mano y hacer intenso contacto visual, como durante toda la entrevista, en la que nunca sentí que estaba hablando con una grabadora, como a veces ocurre con ciertos políticos.

Luego, se pierde entre su comitiva de seguridad, listo para el siguiente round de su lucha por la presidencia.

AustralianosPagerank Virgenes negrasDerecho civilEducadoresEvangelicosFundadoresGobernantes MisionerosMisioneroMartiresMartirMusicosNobelesTeologosTraductores TraductorPadresFormacionMatematicosMatenomia Matematico

Posted by bestiario51 at 17:09:13 | Permalink | No Comments »

NO LLENAMOS DE AGALLAS TODOS Y TODAS…NOS LLENAMOS DE PATRIA GRANDE ( por Epsy Campbell Barr)

Desde hace algunos meses, cuando en este pequeño país, Costa Rica, celebrábamos todos la noticia de que el TLC iría a consulta popular a través de un referéndum, fui de las que estaba totalmente convencida de que era un paso maravilloso que debíamos de dar. Sentí desde el primer momento que ganaríamos pero, hoy me doy cuenta que no somos tradicionales ganadores de una contienda electoral. No lo entendía en ese momento, pero hoy entiendo la magnitud del nuestro gane. Ya nuestro país no será más el mismo, creo que finalmente empezamos a construir la Costa Rica del siglo XXI. Pero para que nuestra patria sea justa y solidaria como aspiramos, será necesario que veamos la magnitud de lo que tenemos al frente, que reconozcamos nuestra fuerza y fundamentalmente que asumamos la realidad del país en el que vivimos. Es necesario detenernos, mirar atrás, analizar, escuchar nuestra intuición y construir la próxima etapa. Reconozcamos entonces, que vivimos en un país sin reglas institucionales, con gobernantes corruptos, sin división de poderes y sin equilibrios democráticos. Esa es la cancha de la Costa Rica de hoy, en la que nos toca jugar para cambiarla y construir una democracia nueva. Con esta realidad, las respuestas simples o apresuradas serán inevitablemente equivocadas…

En aquellos días, cuatro meses atrás, hice un esfuerzo grande pero nunca logré ver al Presidente de la República reconociendo nuestro triunfo. Se lo dije a mis amigos y amigas, se lo dije a otros líderes políticos, no era posible que ganáramos desde esa tradicionalidad de sumar votos, porque el proceso era una vergüenza. La cúpula gobernante y sus aliados, no solo lo tienen y tenían todo de su parte, incluida una flaca institucionalidad que les sirve a sus intereses, el miedo, el chantaje, la mentira, los medios de comunicación, sino que también, ya había sido testigo un año y medio atrás, de su “capacidad” de “contar votos” para siempre ganar.

No obstante, como muchos y muchas, cuando vi como nuestra fuerza crecía, cómo se sumaba gente, como trabajaba con las uñas, como se utilizaba el Internet, como se iba ganando terreno en las visitas casa por casa, como las organizaciones ponían todos sus recursos y todo su empeño, cómo los políticos se hacían un lado y daban paso a los verdaderos actores del proceso, cómo sacerdotes y pastores se comprometían, cómo se olvidaban las banderas partidarias para tomar la bandera patria, como el corazón sumaba, sumaba y sumaba, como se concentraron miles de miles de personas el domingo 30 de setiembre; también fui parte del espejismo de quienes creíamos que a pesar de su juego sucio seríamos capaces de derrotarles en las urnas.

Una elección con reglas no democráticas solo puede dar un resultado como el que tenemos al frente: No es democrático comprar votos. No es democrático chantajear alcaldes. No es democrático que una sola de las partes tenga dinero. No es democrático utilizar el miedo para obligar a la gente a votar. No es democrático violar la tregua electoral. No es democrático que los recursos públicos que son de todos se usen solo para una de las partes. No es democrática la parcialización del árbitro electoral. No es democrático cambiar votos por ayudas sociales. No es democrático mentir, sabiendo que se miente. No es democrático que no exista verdadera libertad para emitir el voto, cuando empleados de una empresa son obligados a votar como su jefe so pena de ser despedidos. El producto de la no democracia no podía ser otro que ese resultado electoral.

Hice todo lo que debía de hacer desde mi responsabilidad política. Exigí al tribunal reglas claras. Pedí explicaciones sobre el financiamiento público y la beligerancia del presidente y el poder ejecutivo. Reaccioné ante sus desacertadas decisiones en tiempo. Denuncié públicamente de los atropellos y parcialidades del tribunal. Fui parte de quienes denunciamos ante la Misión de Observadores de la OEA y ante el mismo Secretario General la inequidad de la contienda. Incluso, con mis propios fondos me fui a Washington para dejar constancia de los atropellos del proceso y del cerco mediático del que fuimos víctimas. Obviamente la mejor respuesta que tuve de todas estas acciones fue el silencio.

Pero, hoy, a pesar de este resultado, estoy convencida que debimos jugar el juego hasta el final como lo hicimos… Sino, ¿como podríamos aprender para transformar esta odiosa realidad?

Dormí el domingo 7 por la noche para amanecer lunes con tranquilidad, pues pensé que lo importante era el día después, ese día después que es hoy y será mañana. Pero es verdad que no pude dormir los días previos al referéndum. Sentía algo horrible en el cuerpo, sentía algo espantoso en el ambiente, aunque estuve unos días fuera del país. El estómago se me revolvía el sábado cuando con el mayor de los descaros violaban la tregua electoral en complicidad con todos los medios y los jueces electorales. Ese domingo 7 con el corazón hecho un puño antes del resultado de la simple suma de votos reconocí para mi misma, no solo que las cartas se habían tirado sino que empezábamos otra etapa del juego: La decisiva!

Realmente debo de reconocer que tuve rabia, rabia con la gente que quiero y conozco, pero también con la que no conozco que fueron capaces de decir que un medicamento que ha envenado a muchos, como este TLC, a nosotros no solo nos quitará la enfermedad sino también nos dará salud. Cómo alguien que tiene información puede tomar un medicamento que solo los fabricantes dicen que es bueno pero que según los expertos en salud está matando gente en diferentes lugares del mundo?

Cómo era posible que profesionales de clase media, que tienen acceso a la información, que pueden leer informes hasta del Banco Mundial, de las Naciones Unidas, de la CEPAL, etc., no de Cháves o de Fidel, pudieran asegurar que este TLC es bueno para un país en desarrollo como Costa Rica? Cómo era posible que esta gente que es lo que es, producto de un Estado Solidario costarricense, por puro egoísmo, ni siquiera fuese capaz de analizar los impactos en la CCSS o en nuestros productores, de acuerdo a lo que ya ha pasado en otros países como México. Nunca entenderé como profesionales, que probablemente aspiran a ser ricos, les valga un comino lo que le pasará a la mayoría solo para que un pequeño grupo tenga un servicio sofisticado de celular. Me rehúso a entender como estas personas de esta clase media, prefieren un monopolio transnacional como el de Carlos Slim y les parezca inmoral el monopolio del ICE del que la mayoría se beneficia.

Tuve hasta asco en estos días, cuando algunos se burlaron de mi y de todos aquellos que hicimos lo posible por defender a quienes menos tienen… Tuve lástima de quienes entran a la iglesia, dan limosna y también dan el diezmo que las autoridades de la iglesia gastan a su antojo, pero son incapaces de mirar a las víctimas de un sistema que ve a la gente como consumidores, y no como personas. Un sistema en el cual quien más puede consumir y comprar más persona es y los pobres que apenas sobreviven son simplemente menos humanos de los cuales talvés “será el reino de los cielos”.

Tuve mucha tristeza del odio que fueron capaces de difundir los promotores del CAFTA. Odio del que fuimos y seremos víctimas muchos, con gritos y hasta insultos en la calle o cuando tocamos puertas para entregar información toda cierta de los impactos del TLC.

Pero hoy después del camino recorrido, tengo esperanza. La esperanza que me dio la gente que trabajó de verdad. La esperanza de quienes no se dejaron amedrentar por el dinero y el miedo. La esperanza de la gente humilde que no se dejó engañar, ni permitió que se le comparara por una regalía o por una ayuda social. La esperanza que se construye en las batallas que se ganan con las uñas del amor y del compromiso.

Porque en este largo camino, encontré por todo lado gente dispuesta a trabajar y trabajar no solo para si sino para los otros y las otras. Gentes que con un corazón grande entienden que la sociedad es más que el carro que tienen, la finca, la casa, el trabajo, gente que construye patria con amor. Toda esa gente que creativamente inventó el broche, recorrió casa por casa, estudió, militó, se sentó con otros y otras diferentes, se despojó de las banderas políticas, no esperó nada a cambio y fue capaz luchar contra Goliat sintiéndose un David sin miedo.

Nos llenamos de agallas todos y todas… Nos llenamos de patria grande. De una patria que no discrimina, de una patria que quiere que todos sus hijos e hijas vivan con dignidad. De una patria que quiere que de su tierra no solo brote la esperanza sino los alimentos que nos comemos todos los días. De una patria que sabe que cuando alguien vive el dolor de la enfermedad, debe de tener la medicina la cama pero también el amor y la solidaridad. Nos pusimos encima una coraza para recibir tantos golpes injustos, tantas mentiras, tantas dosis de miedo, para callar ante el insulto y ser capaces de poner al frente el argumento, la razón pero principalmente nuestro corazón.

Nos dimos cuenta que la valentía no solo la tiene el líder tradicional que da discursos y recibe aplausos, que la verdadera valentía, la tiene el pueblo guanacasteco que descalzo mira hoy como otros disfrutan de sus riquezas, pero que es capaz de sacar la cara para seguir luchando con dignidad para no seguir siendo los víctimas de este horrible sistema de concentración y exclusión.

Nos dieron una lección las mujeres que caminaron, trabajaron desde todos los lugares, en el campo y en la ciudad, en las calles, en el tribunal y en la corte, las que vistieron a sus hijos e hijas pequeñas con una camiseta que tenía un gran NO, que quería decir hasta aquí, ya no queremos más sus mentiras y sus falsas promesas.

Y me llené de alegría con tanta gente joven que fue parte de esta gesta inmensa, que crearon, lucharon, inventaron, estudiaron, trabajaron, cantaron y soñaron con un país más justo. Jóvenes que no se cansaron y que también fueron capaces de llorar al final el 7 para tener fuerzas el lunes 8 para seguir hacia delante sin desfallecer. Jennifer, con 24 años, dijo que no podíamos aceptar este robo descarado y quedarnos tranquilos, nos exigió que lucháramos ya no solo por el ICE o por el INS o por la CCSS sino también por la dignidad nacional lastimada, cuando se compran los votos, cuando se actúa con el terror mediático, cuando se le obliga a la gente a votar como su jefe y entonces no existe más dignidad.

Estamos en la mitad del camino y ellos solo nos ganaron con votos que están llenos de miedo y de mentira. Votos de gente lastimada en su dignidad y en su libertad. Votos con precio. Votos de mucha gente que es víctima o fue victimizada.

No es el momento, ni tenemos tiempo para buscar culpables entre nosotros, de mirarnos y acusarnos de traidores, la historia colocará a cada quien en su justa dimensión. Trabajemos con quienes estén dispuestos a trabajar. No es el momento de pensar que es el gran líder que mesianicamente nos sacará del lugar de donde estamos. Es el momento de re-agrupar. Es el momento de fortalecer el colectivo, construir y trasladar en lenguaje sencillo nuestra propuesta de país. Los y las líderes se decantarán en el camino. Cada quien debe de hacer lo que le toca y cuando le toca. Es momento de escuchar. Es momento de cuidar cada paso, como jugando ajedrez, tratando de prever los movimientos del otro. Es momento de trabajar con la intuición que no se equivoca porque es la síntesis de la sabiduría. Es momento de mirarnos a los ojos y generar las confianzas necesarias para el desafío que tenemos al frente. La Costa Rica que queremos es posible si realmente estamos convencidos y convencidas hasta las entrañas que nosotros la podemos construir.

Por eso, estoy convencida, porque me lo dice el corazón, que es posible la justicia, es posible la dignidad y es posible que en este pequeño país en el que vivimos decidamos por nosotros mismos que queremos y cómo lo queremos para que sin discriminación alguna cada persona tenga el derecho de tener una vida de calidad.

hay hombres” (y mujeres) “que luchan un dia y son buenos, hay quienes luchan un año y son mejores, hay esos que luchan muchos años y son muy buenos, paro hay quienes luchan toda la vida… esos son los impresindibles”

Bertolt Brecht

Con otra óptica

Sorprende cómo el monosílabo modifica a la historia. El ‘no’ de Penélope ante sus insidiosos y adúlteros pretendientes en “La Odisea” homérica, vulnerable aquella tras la partida del cónyuge; el primer ‘sí’ de Julieta para Romeo en la tragedia del mismo y conjunto nombre, pluma de Shakespeare en 1595; la negativa de Julius Nyerere cuando los diplomáticos europeos quisieron sobornarlo con una petaca de dinero y él renegó: “Tanzania no ocupa que le hagan favores, bastaría con que le quitaran un pie de encima”; el ‘sí’ de Truman firmando el ‘executive prosecute’ para aventar bombas atómicas sobre Nagasaki e Hiroshima; el ‘no’ de Allende cuando los criminales generalotes le exigieron desalojar el palacio de La Moneda en Santiago y acceder a la entrega no de la causa sino de la patria; el ‘sí’ de Jack Ruby cuando le solicitaron acabar de un tiro con Lee Harvey Oswald y borrar así para siempre la conjura cómplice tejida entre mafia, CIA y cubanía para el asesinato de John Fitzgerald Kennedy; el ‘no’ de Leonidas en las Termópilas griegas; el ‘jawhol’ de Fito Hitler al autorizar el Fall Weiss, plan de invasión a Polonia en 1939; el ‘mais oui’ de Petain al consentir la ocupación nazi de su país; el ‘no’ de Cabañas cuando huestes josefinas le demandaron rendirse en 1842; el ‘sí’ que acaban de pronunciar los costarricenses para matrimoniarse al TLC.

Múltiples consideraciones emanan de este cercano instante histórico. La primera concierne al ejercicio democrático con que Costa Rica acaba de dar vigoroso ejemplo al mundo en torno a su voluntad política para disentir sin quebrar la estructura jurídica de la república, más bien robusteciéndola por medio de una fórmula jamás antes ensayada, el plebiscito. Y si bien a este lo acompañó una profunda división de intereses colectivos, y acentuó la polarización generada desde las pasadas elecciones presidenciales, el tiempo quizás contribuya a suavizar sus ásperas aristas. Sobre esto, sin embargo, corren alarmas y dudas.

Tanto en aquel sufragio citado como en el conteo de votos del reciente referéndum los márgenes de pérdida y gane fueron muy reducidos, lo que eleva a superficie y vista pública un severo desgarre nacional. Pues tal fractura no apunta en exclusivo a razones circunstanciales o mediatas sino a algo más intenso: al cuestionamiento –en cuanto iluminación y revisión– de la imagen de país que han aceptado los ticos durante más de cincuenta años, que es la inducida fotografía de una Costa Rica idílica, con raros enfrentamientos sociales, digna, justa, eternamente en paz, soberana y propia. Excepto que los acontecimientos modernos, las amenazas arrastradas con los vientos del neoliberalismo ya fracasado y la globalización retiran de entre los atributos contemporáneos a varios de esos términos y adjetivos: ya no es idílica ni con escasas arbitrariedades sociales, no siempre es justa (Arias Sánchez reconoce a 900 000 mil pobres) y quién sabe si soberana. Al fondo esto grave es lo que polemiza hoy aquel noble conglomerado del istmo.

No se trata, como alerta la derecha, de una izquierdización del país sino de una imprescindible objetivación de país. El Estado paternal, y más que paternal protector, que fundara Figueres luego de una lucha cruenta en la década de 1940 –y tras lo cual eliminaría al ejército, nacionalizaría la banca, impulsaría vigorosas reformas constitucionales, elevaría al Estado a categoría de actor, no sólo de árbitro entre capital y trabajo– viene derrumbándose desde hace algún período y siendo sustituido por la acción no siempre solidaria de la ‘libre’ empresa y la privatización. Científicos que se apartan del canon consagrado bucean en el pretérito y develan vicios ancestrales que parecen continuarse en el alma conjunta actual, a la vez que replantean si son sabios los típicos distanciamientos aislacionistas con respecto a los vecinos centroamericanos o si ciertos personajes históricos otrora sacralizados lo merecen, y si otros satanizados, como Morazán, deberían ser por lo menos instalados en un limbo objetivamente crítico. Hay excesiva droga y escandalosa oferta de sexo comercial por internet, que son válvulas ciudadanas corruptas; las hordas turísticas destruyen a la naturaleza; queda poco por ofrecer, mucho ya se vendió y es ajeno. La Tica Linda envejece y se afea, media población la deja en el deterioro, otra media desea salvarla con frescos proyectos.

Lo más preocupante para el costarricense, empero, es la progresiva pérdida de su autonomía política y económica ante energías exteriores propulsoras del concepto casi divino de mercado como regla única tasadora. Las calidades cívicas que usualmente caracterizaron a la república menguan en vez de crecer, comienza a rasgarse la creencia de ser modelo y prototipo ante el mundo y ello signa al debate. ¿Continúan siendo sólidas nuestras bases de identidad o repetimos fábulas que alguien escribió?

Fuera de los malvados de siempre es obvio que Sí y No conjuntan a sus habitantes en contradictorios esfuerzos de amor por la patria. Pero a veces este no basta, se ocupa igual retar, impugnar y reconstruir a la verdad, máxime cuando ella sugiere bajo la máscara haber sido inventada.

Posted by bestiario51 at 17:05:11 | Permalink | No Comments »

MICHAEL MOORE HABLA SOBRE SICKO , SU VIAJE A CUBA Y EL SISTEMA DE SALUD DE EE.UU. ( por Amy Goodman)


Una hora con Michael Moore sobre “SiCKO”, su viaje a Cuba con trabajadores de rescate del 11-S, la eliminación de compañías privadas de atención sanitaria y los lazos de Clinton con compañías de seguros: “Están metidas en sus bolsillos y ella en los de las aseguradoras.”

El cineasta galardonado con el Oscar, Michael Moore se reúne con Democracy Now! antes del estreno de su nueva película “SiCKO.” La cinta es una ferviente acusación contra el sistema de salud de EE.UU .

No se concentra en los más de 40 millones que no tienen previsión sanitaria, sino en los 250 millones que la tienen , muchos de los cuales son abandonados precisamente por el servicio de salud por el que han pagado durante décadas.

“Los dejan hacer lo que les da gana,” dijo Moore hablando de las compañías de seguros sanitarios. “Cobran lo que quieren. No hay control gubernamental, y francamente no arreglaremos nuestro sistema hasta que eliminemos esas compañías privadas de seguro.”

Michael Moore entró en acción. El miércoles, el cineasta ganador del Oscar testificará en el Congreso. Luego va a Nuevo Hampshire para cuestionar a los candidatos presidenciales – demócratas y republicanos – en cuanto al sistema de previsión sanitaria de la nación.

¡Oh!, y su último documental, “SiCKO,” va a ser estrenado esta semana en miles de cines. La película es una ferviente acusación contra el sistema de salud de EE.UU. No se concentra en los más de 40 millones que no tienen previsión sanitaria, sino en los 250 millones que la tienen muchos de los cuales son abandonados precisamente por el servicio sanitario por el que han pagado durante décadas.

Ayer me senté junto con Michael Moore en el Tribeca Cinema aquí en Nueva York, después de una proyección preliminar para los trabajadores del 11-S que se enfermaron después de trabajar en el entorno tóxico de Campo Cero. Luego realizó un evento de recolección de fondos para el Centro por la Justicia y la Democracia, un grupo de reforma de injusticias. Comencé preguntándole lo que le inspiró a hacer la película.

Bueno, en realidad – tuve un programa en la televisión en los años noventa llamado “TV Nation,” y un día simplemente pensé que sería interesante realizar una competencia. Así que enviamos camarógrafos a una sala de primeros auxilios en Fort Lauderdale, otro equipo a una en Toronto, y otro a una en La Habana. Y cada equipo debía esperar hasta que alguien llegara con un brazo o una pierna quebrada. Y entonces iban a seguir a esa persona a través del sistema y ver la calidad del cuidado, con qué rapidez se realizaba y lo económico que era. Y convencí a Bob Costas y a Ahmad Rashad, locutores de programas deportivos, para que realizaran la descripción de lo que pasaba en el instante, lo que llamamos, la Olimpíada de la Salud. Y así, fue una carrera entre EE.UU., Canadá y Cuba. Y para decirlo con pocas palabras, Cuba ganó. Tuvieron la atención más rápida, el mejor cuidado, y no costó nada.

Esa semana entregamos el show a NBC, y recibimos un llamado del censor. No lo llaman “el censor,” lo llaman Estándares y Prácticas. Y así, esa mujer nos llama. Es la jefa de Estándares y Prácticas – la doctora Algo. No me acuerdo – realmente decía doctora antes de su nombre, pero no me acuerdo de su apellido. Pero ella llama, y me dice: “Mike, Cuba no puede ganar.” Yo digo: “¿Qué?” “Cuba no puede ganar.” “Bueno, ellos ganaron. ¿Qué quiere decir conque no pueden ganar? Ellos ganaron.” “No, no podemos decir eso en NBC. No podemos decir que Cuba ganó.” “Bueno, sí ¡pero ellos ganaron! Aseguraron la atención más rápida. Fueron los más baratos. Y el paciente quedó contento, y le arreglaron el hueso.” “No, eso va contra nuestras regulaciones.” Yo le dije: “¡Oh!, bueno, no lo voy a cambiar.”

Bueno, lo cambiaron. Lo cambiaron. Dos días después, cuando lo transmitieron, lo cambiaron para que Canadá ganara. Y Canadá no ganó. Canadá casi ganó, pero cobraron al sujeto 15 dólares por unas muletas a la salida. Así que hasta hoy me fastidia que cualquiera que haya visto ese episodio, sabes, donde decía: “y Canadá ganó la Olimpíada de la Salud,” y en realidad fue Cuba, pero eso no se podía decir en NBC, porque sólo Dios sabe lo que podría ocurrir.

Así, en todo caso, entonces me puse a pensar por primera vez en ese tema, y luego cuando tuve mi próximo show, “The Awful Truth” [La terrible verdad], seguimos a un tipo que tenía seguro de salud, pero su compañía de seguro sanitario no aprobó la operación que necesitaba, que podía salvar su vida. Así que llevamos al individuo a la central de Humana, la HMO [Organización de Mantenimiento de la Salud) en Louisville, Kentucky; lo llevé allí a ver a los ejecutivos. Nos pusieron de patitas en la calle. Así que salimos al césped y celebramos el funeral del hombre, con él presente. Llevamos a un cura, y un ataúd y portadores del féretro, con gaitas y, ya sabes, "Sublime Gracia" y todo el aparato. Y los ejecutivos lo miraban desde el piso superior y se horrorizaron que fuera a ser transmitido por la televisión nacional. Tres días después, llamaron y le dijeron al tipo: "Vamos a aprobar la operación." Y el hombre sigue vivo.

Y yo pensé en aquel entonces, vaya, sabes, cosa de diez minutos, y salvamos la vida de un tipo; ¿qué podríamos alcanzar si lo hiciéramos en una película de dos horas? Y así, fue como la génesis de esto, aunque la película no terminó por ser una serie de historias sobre, sabes, salvar vidas individuales, porque a medida que me metía en esto, me di cuenta de que existe una historia mucho, sabes, mucho más grande que hablar del sistema en sí.

Bueno, cuéntanos de los trabajadores del 11-S y cómo te involucraste con toda esa gente que se enfermó. Acabamos de salir de una de las primeras proyecciones antes del estreno de la película, con trabajadores del 11-S que están enfermos.

Exactamente. Bueno, como sabes, aquellos de nosotros que en Nueva York, donde desde el 11-S, muchos de esos trabajadores que acudieron corriendo a ayudar el 11-S que no eran empleados de la ciudad ni del Estado, que eran simplemente voluntarios – quiero decir, algunos cruzaron desde Nueva Jersey y vinieron y ayudaron... Eran tal vez bomberos voluntarios de Nueva Jersey, algunos eran voluntarios de EMT [medicina de emergencia], y fueron a ayudar. Algunos se quedaron durante meses en el esfuerzo de recuperación. Y los afectaron todas esas enfermedades, enfermedades respiratorias y cosas semejantes, de respirar, de todo, sabes – mientras la EPA [Agencia Estadounidense de Protección Ambiental] decía, Giuliani decía, todo va bien. Sabes: vayan y respiren tranquilos. En realidad, como sabemos ahora, fue muy tóxico allí. Y cientos, tal vez incluso miles, han sufrido como resultado de la toxicidad en el aire de entonces.

Y luego, para descubrir que nuestro propio gobierno y todos esos fondos del 11-S no suministran ninguna ayuda para esos voluntarios, porque no eran empleados de la ciudad. Así han estado sufriendo todas esas enfermedades – y algunos de ellos sin ver siquiera a un médico o no pueden permitirse las operaciones o las cosas que necesitan, las medicinas que necesitan, porque no tienen seguro médico. Y ahora no pueden trabajar, así que están discapacitados, y tienen que pasar por toda un papeleo para tratar de conseguir Medicaid [un programa que brinda atención médica a algunos individuos y familias con ingresos y recursos escasos]. Es sólo – quiero decir, da pena ver que los hagan pasar por un trámite tras el otro. Y así, llegamos a conocer a algunos.

Y al mismo tiempo, vi ese asunto en C-SPAN [cadena de cable que transmite los eventos del Congreso, la Casa Blanca y otras agencias federales], cuando el senador Frist fue a Guantánamo, porque querían mostrar cómo, sabes, damos buen cuidado a los detenidos, sabes, que todos reciben un tratamiento de prisioneros de la mejor categoría. Y una de las cosas sobre las que quería decir algo – Mr. Frist – era lo buena que era la atención sanitaria –

El doctor Frist.

Sí, perdóname, el doctor Frist. Un doctor más. Entonces presentó esa lista, sabes – están todos los colonoscopios que hemos estado haciendo, sabes. Y, por cierto, lo primero que pensé cuando escuché eso, pensé: “¿colonoscopios? Mira, la mayor parte de esos detenidos tienen veinte o treinta años. Sabes, realmente – no necesitas que te hagan un colonoscopio hasta que tengas cincuenta.” Así que esa debería haber sido una primera clave de que algo iba mal en Guantánamo. Pero él tiene toda esa lista, Amy, de cuántas limpiezas de dientes les han hecho a los detenidos, cuántos empastes de las raíces. Dan consejos de nutrición.

¿Hablan de la alimentación forzada de prisioneros en huelga de hambre?

Sí, bueno, por cierto. Es lo que llaman “consejos de nutrición.” Y así, lo convirtió en parte de esa gran cosa, sabes, sobre el maravilloso trato que reciben allí, y que no nos debiéramos preocupar para nada por ellos. Bueno por cierto, una ironía se suma a la otra, sabes. Y pensé, bueno, aquí tenemos a los trabajadores de rescate del 11-S que no pueden conseguir ninguna atención sanitaria. Ahí los tenemos pregonando cómo tienen atención sanitaria universal, atención dental, atención a la vista, consejos de nutrición, para los detenidos. Y pensé, bueno, ¿por qué no llevamos a nuestros trabajadores del 11-S a Guantánamo y vemos si podemos conseguir una parte de esa atención sanitaria gratuita de la que se vanaglorian tanto? Y así, esencialmente, cuando ves la película – no quiero revelarlo todo – pero es esencialmente lo que vamos a hacer.

¿Cómo llegaron allí?

¡Caramba! Quisiera podértelo decir. Sabes, ahora el gobierno de Bush me está investigando por ese viaje que hice: dicen que fuimos a Cuba, pero mi punto es, no, íbamos a la Bahía de Guantánamo, que ustedes pretenden que es suelo estadounidense, así que en realidad nunca abandonamos EE.UU. Quiero decir, salimos de Miami en el barco, y terminamos en la Bahía de Guantánamo, que ustedes reivindican como aguas estadounidenses. Y así – pero, desde luego, sabes, terminamos entonces, en la verdadera nación de Cuba. Y verás en la película el maravilloso tratamiento que los trabajadores del 11-S y los otros que llevé recibieron de los doctores cubanos y del sistema de atención sanitaria cubano. Pero, ahora me están investigando.

Y quiero decir, tú has estado allá. ¿Has recibido alguna vez esa carta que amenaza con una acción civil y penal en contra tuya?

No la recibí.

Sí ¿ves? Tú eres Amy Goodman. Deberías recibir la primera carta. ¿Por qué me escogen a mí? En todo caso, así es, me encuentro en medio de esto, así que no debo realmente – no quiero decir públicamente todavía cómo llegamos realmente allá, pero realmente tenemos un barco en la película, ves, y estamos realmente en la Bahía de Guantánamo. Y probablemente nunca has visto a alguien que haya realmente navegado a la Bahía de Guantánamo. Cuando veas la película, lo verás, sabes, por primera vez. Y, sabes, yo soy el capitán.

¿Temías a las minas o lo que pensabas que podrían ser minas?

Sí. En realidad, tenía más miedo de lo que nos apuntaba desde la torre de vigilancia del lado estadounidense de esa línea de demarcación que hay en la bahía. Y tengo que decir – quiero decirte – pienso que esto lo puedo decir – el gobierno cubano no estaba exactamente contento con mi idea de navegar a la Bahía de Guantánamo, porque no querían un incidente que provocara a los estadounidenses o les diera una excusa para hacer algo contra Cuba. Y especialmente porque era yo, sabes, los cubanos perciben que Mr. Bush no me quiere mucho, y ahí llego, pellizcándoles la nariz en Guantánamo, y podía pasar cualquier cosa. Así que realmente tuvimos que hablar mucho con los cubanos para convencerlos de que permitieran que utilizáramos sus aguas para acercarnos a las aguas estadounidenses allí en la bahía.

¿Está minada esa área?

Bueno, es lo que dicen, sí. Sí, sí. Bueno, creen que los estadounidenses la han minado, sabes, para que ningún cubano pueda entrar.

¿Cubanos que tratarían de meterse en Guantánamo a la prisión?

Entrar furtivamente, sí. ¡Eh! no me pidas que explique las acciones de los militares estadounidenses. Yo, sabes – no sé qué los cubanos – no me gusta decirlo, pero, ya sabes, cuando estuvimos allí, no parece que haya una inmensa fuerza de defensa cubana, si los estadounidenses decidieran invadir realmente de nuevo, por lo menos por esa ruta. Pero estoy seguro de que tienen algo planeado si los estadounidenses llegaran a hacerlo.

Los trabajadores de emergencia que llevaste a Cuba; habla del sistema de atención sanitaria en ese país.

Bueno, ya sabes, cuando dicen que hay un doctor en cada manzana, no es un cliché. Quiero decir, están realmente – Cuba, por persona, tiene tantos doctores más que nosotros. Sabes, ha habido una escasez de doctores en EE.UU. durante mucho tiempo, y ha sido en gran parte porque la AMA [Asociación Médica de EE.UU.] no quiere que haya más estudiantes en las escuelas de medicina, porque creen que si mantienen bajo el número de doctores, esos doctores reciben más dinero, a diferencia de si tuviéramos un montón de doctores, tendrían que repartir un poco más el pastel, así que…

Pero los doctores cubanos, el sistema de atención sanitaria cubano, me impresionaron mucho. Toda la gente que llevamos allá estaba extremadamente contenta con el tratamiento que recibieron. Pero se concentran mucho en la prevención y, porque lo hacen, terminan sin tener que gastar un montón de dinero en su atención sanitaria. No tienen el dinero necesario. Es un país muy pobre, como sabes. Y me impresionó mucho. Y, sabes, con lo poco que tienen para utilizarlo en su sistema de atención sanitaria, terminan viviendo más que nosotros. Tienen una tasa inferior de mortalidad infantil que nosotros. En una serie de aspectos, están igual o mejor que nosotros.

Pregunté a Michael sobre el hecho de que EE.UU. esté al nivel treinta y siete del mundo por la calidad de su atención sanitaria.

Sí. Estamos detrás de Costa Rica, pero mejor que Eslovenia. Y es según la Organización Mundial de la Salud. Es bastante patético que el país más rico del mundo esté en el lugar treinta y siete.

Analizas tres – en realidad cuatro – sitios: Francia, Gran Bretaña, Cuba, en los que has estado, y luego vas a visitar a tus parientes en Canadá.

Sí.
Hable de esos sitios y lo que tiene cada cual. Uno habla con, por ejemplo, Tony Benn, el parlamentario, en Gran Bretaña. Hablé de lo que tienen y cómo se ha originado. Luego hablaremos de cómo obtuvimos lo que tenemos aquí.
Bien. Bueno, los canadienses, tienen un excelente sistema que cubre a todos, y la gente allá está muy contenta con él. Básicamente, no pagas por nada. Escoges a tu propio doctor. Si tienes que ir al hospital, escoges tu propio hospital. Hay libertad de elección. Y, sabes, oyes a los críticos del sistema canadiense en este país que hablan de que: “¡Oh!, los canadienses, tienes que hacer cola, sabes, antes de que te cambien una rodilla, o tienes que esperar una cantidad x de semanas, sabes, cuando en EE.UU. no tienes que esperar.” Sabes, cuando oigo eso, pienso, bueno, es lo que haces cuando tienes que compartir el pastel. A veces tienes que esperar. Es como, supongo que no forma parte de nuestra mentalidad de estadounidenses: esperar. Sabes: ¡dámelo ahora mismo! Bueno, sabes, a veces, cuando tú – como dije, cuando estás compartiendo el pastel, obtienes la primera tajada, no tienes que esperar; a veces te toca la tercera tajada; a veces te toca la última. Pero lo importante que hay que recordar es que todos reciben una tajada. Las cosas no son así en este país.

Ahora, el sistema británico es realmente de propiedad del gobierno, en el sentido de que el gobierno es dueño y dirige los hospitales, el gobierno emplea a los doctores. Y así, trabajan para el gobierno, así que es un programa de propiedad, dirigido y controlado por el gobierno en Gran Bretaña. Y de nuevo, sabes, todo es gratis. Y ves los hospitales en la película. La gente está contenta con el sistema. Y, sabes, si conoces a alguien que alguna vez haya viajado a esos países, que han tenido la experiencia de tener que ir a un hospital canadiense o un hospital británico – quiero decir, como lo dice una mujer en la película: pensó que iba a ser algo deslucido, horrible – como salido de una novela de Dickens o de la antigua Unión Soviética o algo. Y fue, y resultó ser: “¡Guay! ¡Esto es increíble!”

Francia, sin embargo, es probablemente, si no lo mejor, cerca de lo mejor que vimos.

Siguiendo con Gran Bretaña, quisiera transmitir un clip.

Este señor quebró su tobillo. ¿Cuánto le costaría? Le pasarán una tremenda factura cuando esté listo ¿verdad?

TRABAJADOR ADMINISTRATIVO DEL HOSPITAL DEL SERVICIO NACIONAL DE SALUD [NHS]: Aquí no. Todo es simplemente gratuito.

MICHAEL MOORE: Le estoy preguntando por los costos del hospital, y usted se ríe. Aunque tenga seguro, tiene que haber una factura en algún momento.

¿Cuánto le cobraron por ese bebé?

PADRE RECIENTE: No, no, no. Todo lo paga el NHS.

MADRE RECIENTE: Esto es el NHS.

PADRE RECIENTE: Esto no es EE.UU.

MICHAEL MOORE: Así que aquí viene la gente a pagar su factura cuando termina su estadía en el hospital.

CAJERO DEL NHS: No, esto es el hospital del NHS, así que no pagas una factura.

MICHAEL MOORE: ¿Por qué dice ‘cajero’ aquí si la gente no tiene que pagar una factura?

TRABAJADOR ADMINISTRATIVO DEL HOSPITAL DEL NHS: … Sólo significa que aquí te devuelven tus gastos de transporte.

Así que en los hospitales británicos, en lugar de que el dinero entre por la ventanilla del cajero, el dinero sale.
Sí, me miran como si viniera de Marte cuando les pregunto a los británicos, cuánto pagaron por esto, aquello o cualquier cosa.

Estamos hablando con Michael Moore. Hablemos sobre cómo llegamos al sistema que tenemos en este país.

Bueno, sabes, mi abuelo realmente fue un médico de campo. Venía de Canadá. Fue a la escuela de medicina a fines del Siglo XIX. En aquel entonces duraba un año. Ya sabes, en cierto modo es lo que sabían entonces. Podían enseñarlo en un año. Y así, la pequeña aldea en la que, sabes, crecí, porque mi mamá era de allí, también porque él estaba allí, sabes, le pagaban con huevos y leche y pollos, y cosas así. No lo hacía para ganar mucho dinero. No ganaban mucho dinero entonces. Vivían bien – era el doctor local – pero no eran los ricos de la comunidad.

Nos alejamos del concepto de tratar a la gente porque era lo que había que hacer. Las monjas dirigían el hospital en el que yo nací. Las monjas no lo hacían para hacer beneficios e invertir en Wall Street. Sabes, quiero decir, lo hacían porque pensaban que era su deber servir a Dios y servir a la humanidad abriendo hospitales y asistiendo en los partos. Ahora estamos muy lejos de eso. En algún momento dejamos que los beneficios y la codicia entraran en el juego.

Y en la película, fijo una cierta fecha en la que realmente comenzaron las HMO [prepagas privadas]. Y realmente tuve mucha suerte. Tenía a un investigador de veintitrés años en mi oficina, que trabajó en la película; que en realidad era alguien que creo que fue recomendado por Jeremy Scahill, de modo que hay una conexión con Democracy Now! con ese momento en la película. Pero él encontró esa cinta de Watergate – no tiene nada que ver con Watergate, es una de las cintas de Nixon – en los Archivos, los Archivos Nacionales, donde Nixon y Ehrlichman discuten si apoyar o no este concepto de las HMO, y Ehrlichman le dice a Nixon: “Vas a adorar esto, porque es empresa privada. No es como algo gratuito.” Nixon dice: “¡Oh!, me gusta eso. Cuéntame.” Y Ehrlichman agrega: “Bueno, esto va a funcionar como sigue, esas HMO. Van a ganar más dinero suministrando menos atención. Mientras menos atención les den, a los pacientes, más dinero gana la compañía.” Nixon dice: “¡Oh! ¡No está mal!” Y es todo lo que está en la cinta.

Y hablan de Kaiser Permanente

Sí.

Y Nixon dice que vio a Kaiser.

Sí, sí. Edgar Kaiser.

Lo hizo venir para que lo explicara.

Sí, lo llevó para que explicara todo el asunto y todo – cómo funcionaría el plan. Y Ehrlichman y Nixon se frotan las manos, y dicen: “¡Oh! ¡Esto es tremendo! Y el día siguiente, Nixon anuncia su nuevo programa de atención sanitaria que, desde luego, va a incluir esas HMO que Kaiser Permanente quería que fueran incluidas. Y ahí empieza. Y todo está en la película. Y así, cuando él – cuando George me lo trajo por primera vez, pensé: “Muchacho ¿llevan todos los caminos a Nixon?” Quiero decir, le echamos la culpa a Nixon por muchas cosas ¿pero también por las HMO? Quiero decir ¿es el culpable en última instancia por nuestro lío actual de beneficios y codicia de nuestros días? Y la respuesta es positiva.

Y estas compañías de seguros de salud son – son apenas – son los Halliburtons de la industria sanitaria. Quiero decir, realmente – hacen lo que les da la gana. Cobran lo que quieren. No hay control gubernamental. Y francamente, no arreglaremos realmente nuestro sistema hasta que eliminemos a esas compañías privadas de seguro. Quiero decir literalmente que tienen que ser eliminadas. No se puede permitir que existan en este país.

Habla del estadounidense que ‘dio el dedo’ a su compañía de seguro de salud – Quiero decir, les dio su dedo.

¡Oh!, literalmente el dedo.
Este es Rick.

RICK: Estaba aserrando un trozo de madera, y lo sujeté precisamente aquí, y di en un nudo.

MICHAEL MOORE: Se cortó con el serrucho la parte de arriba de dos de sus dedos.

RICK: Y simplemente se cayó, y fue tan rápido.

MICHAEL MOORE: ¿Su primera idea?

RICK: No tengo seguro. ¿Cuánto me va a costar?

MICHAEL MOORE: El hospital le dio la alternativo: volver a colocar el dedo medio por 60.000 dólares o el dedo anular por 12.000. Como es un romántico incurable, Rick escogió el dedo anular por 12.000 dólares. La parte de arriba de su dedo medio goza ahora de un nuevo hogar en un vertedero de Oregón.

RICK: Puedo hacer esa cosa en la que, sabes, el viejo solía arrancarse el dedo.

Lo que quiero decir es que si hubiera vivido a unas pocas horas al norte, en Canadá, nunca le hubieran preguntado eso. Nunca hubiera tenido que tomar esa decisión. Y, en realidad, más adelante en la película, mostramos a un canadiense al que le cortaron cinco dedos, y se los volvieron a colocar de inmediato, y no le cuesta un centavo. Pero es uno de los numerosos ejemplos de esta clase de situación irónica: que vivimos en el país más rico de la tierra, y que a pesar de ello la gente tiene que pasar por cosas semejantes.

¿Por qué no comprende la gente en este país lo que ofrecen en otros sitios y que esta situación no es normal – ya sabes, no es la manera como deberían ser las cosas, que hay una manera de cambiar? ¿Qué tiene la forma como trabajan el gobierno y los medios y las compañías de seguros que logra mantener a la gente tan aislada de las alternativas?

Es una ignorancia impuesta. Lo llaman mantener estúpido al pueblo de EE.UU. Sea nuestro sistema educacional o sean los medios dominantes, todo tiene que ver con asegurarse de que la gente no sepa lo que pasa en otros países. No sabemos nada del resto del mundo, quiero decir, hasta hace poco, cuando decían que si viajas a Canadá o México tenías que tener un pasaporte, hasta entonces más de un 80% ni siquiera tenía un pasaporte en este país. Así que la gente no viaja. No sabe gran cosa. Señalo en la película que nuestros graduados de secundaria, cuando les preguntan dónde está Gran Bretaña en el globo, un 65% no pueden ubicarla, un 11% no puede encontrar a EE.UU. en el globo – un 11% de los de dieciocho a veinticinco años, según National Geographic. Es como, bueno – sabes, tenemos un problema en este país. No queremos saber del resto del mundo. Y, quiero decir, pregúntale a la mayoría de los estadounidenses quién es el primer ministro de Canadá. Quiero decir, en serio. Y no quiero decir – y no lo estoy diciendo – sabes, que vayamos a preguntarle a un puñado de pajueranos sosos de por ahí, sabes, de cualquier lugar perdido. Lo que digo es que si yo simplemente mirara afuera de esta pieza y le preguntara a este equipo, que yo diría es un equipo informado de personas, que se informan y trabajan contigo. Pero: ¿hay alguien ahí que pueda decirme – quién es el primer ministro de Canadá?

JOHN HAMILTON: Harper.

¡Vaya! ¡Fantástico!

Y ni siquiera le preguntaste al canadiense.

No. Yo estaba evitando los ojos del canadiense. A propósito, nunca mires directamente a los ojos de los canadienses. ¿Entendido? No, pero estoy seguro de que cualquiera que escuche esto ahora en la radio o lo mire en la televisión sentado por ahí probablemente… ¡Oh!, sabes, no saben realmente – la mayoría de los estadounidenses no saben quién es su vecino, y por lo tanto, si no saben cosas simples como esas, no saben de su sistema de salud. Y lo que sabemos al respecto son todas mentiras que nos han dicho sobre los canadienses y los británicos y los franceses.

Hablas de Hillary Clinton y de lo que trató de hacer bajo Bill Clinton como presidente. Explica lo que intentó.

Bueno, pienso que intentó una cosa muy valerosa hace catorce años. Llegó y dijo que debería haber atención sanitaria para todos; que no debería haber condiciones preexistentes; todos están cubiertos, no importa lo que hagas, qué trabajo tengas, o lo que sea. Fue una iniciativa muy valerosa de su parte. Y fue destruida como resultado. Quiero decir que creo que juntaron bastante más de 100 millones de dólares para combatirla.

Y sin embargo, a las grandes compañías de seguros les gustó, porque ella quería preservar a las cinco grandes. Y otras dijeron que si ella se hubiera librado por completo de las compañías de seguros: habría un solo pagador, habría sido posible explicarlo mejor al pueblo estadounidense.

Y ése fue su error, pero ella no llegó a las últimas consecuencias, todo el trecho que era necesario que se recorriera al respecto. Quiero decir, fue realmente el mismo problema – quiero decir, sólo para darte otro ejemplo, es donde los demócratas – sabes, es que a veces quieres entrar a veces con un taladro y agarrar su – porque parecería que su corazón está como en el buen camino. Es como que yo pienso que el corazón de Hillary está en el sitio correcto. Sabes, ella quiere que todos los estadounidenses estén asegurados, pero: ¡eh!, en realidad no podemos librarnos de las compañías de seguros, así que tratemos de desarrollar un pequeño trato, algo como lo que Edwards está proponiendo ahora. Es como Al Gore con la elección de 2000: sabes, en lugar de pedir que toda Florida fuera recontada, donde entonces habría ganado, sólo quisieron volver a contar los distritos demócratas, donde pensaron que obtendrían sus votos. Y fue como decir: ¡vamos! Sabes, porque sólo dan esos pasos a medias, y a todos nos va peor por ello.

Por lo tanto – para pasar rápido a Hillary: ella es ahora – o por lo menos lo fue el año pasado, en el congreso del año pasado – la segunda receptora por su cantidad, de dinero de la industria de la salud, después de Rick Santorum. Él desapareció ahora. Así que, que yo sepa, ella puede ser la número uno ahora. Es muy triste ver que ella esté muy – ellos están en su bolsillo y ella en el de ellos. Y no espero mucho de su parte.

¿Hay candidatos presidenciales que piensas que presentan una alternativa?

Bueno, sí. Quiero decir – bueno, ante todo, nadie se muestra muy específico, fuera de Edwards, en cuanto a un plan real, y el suyo no es un buen plan. Sabes, el plan de Obama no es igual de específico, y ciertamente está repleto de los mismos defectos que el de Edward y el antiguo plan de Hillary. Kucinich es el más próximo a la idea correcta y, por cierto, el dice todo el tiempo “sin fines de lucro,” o lo que sea. Pero en cierto modo ya no quiero utilizar esa palabra, y quisiera que Dennis no la usara, porque Kaiser Permanente es una aseguradora sin fines de lucro. Blue Cross es una aseguradora sin fines de lucro.

En realidad, el Sacramento Bee que te criticó dijo: “¿No comprende que Kaiser Permanente no tiene fines de lucro? De modo que ¿por qué dicen algo semejante de una empresa que sí los tiene?

Bueno, no. Bueno, correcto, sí. No son sólo los fines de lucro. Es por eso que digo que esencialmente no quieres que ninguna compañía de seguros privada participe, sean privadas o sin fines de lucro, porque – cuando dicen “beneficios,” tienes todas esas inmensas empresas sin fines de lucro que se ocultan bajo la capa de no tener fines de lucro, pero todo lo que les interesa son los beneficios. Todo lo que les interesa es ganar dinero para sí mismas y para sus ejecutivos, y lo que hacen es obsceno. Y por lo tanto, estoy a favor de la eliminación de todas las compañías privadas de seguros. No sé si Kucinich va tan lejos, No sé realmente si parte de las leyes que he leído van tan lejos, porque todas tienen una componente por la que permitirán que las compañías privadas de seguros sigan participando.

Así que hablas de un solo pagador.

Sí.

¿Ves una distinción entre un solo pagador y la cobertura universal?

Bueno, sí. Por cierto hay una distinción, porque ante todo, quisiera decirte, todos van a decir cobertura universal. Cuando llegue la elección – en las primarias, estoy seguro de que todos los demócratas usarán esa palabra: cobertura universal para todos, cobertura para todos. Escucha, muchos de sus planes, todo lo que van a hacer es que van a tomar tus dólares tributarios y colocarlos en los bolsillos de esas compañías de seguros.

Tenemos que eliminar al intermediario. El gobierno puede dirigir este programa. Lo hace bastante bien en esos otros países. Sabes, si tomas los principales veinticinco países, y si somos el único que no hace nada de los veinticinco, ¿estamos tratando de decir que los otros veinticuatro sólo están metiendo la pata y que somos los inteligentes? No lo creo.

Pienso que es – si tomas un país como Canadá. Sus gastos fijos, su costo administrativo de dirigir su programa nacional consume cerca de un 1,7% de todo el presupuesto. La compañía de seguros promedio en este país gastará entre un 15% y un 30% en gastos fijos, costos administrativos, papeleo, burocracia. Eso puede ser reducido considerablemente si el gobierno lo hace. Pero, desde luego, los republicanos e incluso algunos de los demócratas han hecho un buen trabajo convenciendo al pueblo estadounidense de que el gobierno es malo, el gobierno sólo va a hacer un lío. Y como Al Franken dijo hace unas pocas semanas – lo oí decir – se presentan con la plataforma de que el gobierno es malo, que arruinará las cosas, luego son elegidos y pasan los próximos cuatro años demostrando que tenían razón.

Al concluir nuestra entrevista con el cineasta ganador del premio Oscar, Michael Moore, en este segmento, transmitimos una secuencia de “SiCKO.” Michael visita a un doctor británico en su oficina en un hospital del NHS – es decir el Servicio Nacional de Salud, y en su casa.

MICHAEL MOORE: ¿Tiene un consultorio familiar?

DOCTOR DEL NHS: Sí, es un consultorio del NHS. Tenemos a nueve doctores en ese consultorio.

MICHAEL MOORE: ¿Les paga el gobierno?

NHS DOCTOR: Pagados por el gobierno, sí.

MICHAEL MOORE: Así que usted trabaja para el gobierno.

DOCTOR DEL NHS: ¡Oh!, sí, ´ ¡por supuesto!

MICHAEL MOORE: Usted es un doctor pagado por el gobierno. Así que al trabajar para el gobierno ¿usted probablemente utiliza el transporte público?

NHS DOCTOR: No, tengo un coche y, sabe, conduzco al trabajo.

MICHAEL MOORE: Un viejo cacharro. Usted vive en una especie parte difícil de la ciudad, ¿o?

DOCTOR DEL NHS: Quiero decir: vivo en una parte sensacional de la ciudad. Es llamada Greenwich. Es una casa adorable. Es una casa de tres pisos.

MICHAEL MOORE: ¿Cuánto pagó por ella?

NHS DOCTOR: 550.000, sí, así que –

MICHAEL MOORE: ¿Libras?

NHS DOCTOR: Sí.

MICHAEL MOORE: O sea un millón de dólares.

NHS DOCTOR: Sí, seguro.

MICHAEL MOORE: ¿Así que los doctores en EE.UU. no tienen que temer necesariamente que haya un sistema de salud universal?

DOCTOR DEL NHS: No. Pienso que alguien quiere tener casas de dos o tres millones de dólares y cuatro o cinco coches hermosos y seis o siete hermosos televisores, entonces, tal vez, sí, tendría que tener una consulta en la que pueda ganar eso.

Bueno, la AMA, la AMA en este país, ha convencido a todos los doctores, de que si vamos hacia una medicina socializada se van a ir al hospicio. Y simplemente no es verdad. Los doctores que encontramos en Canadá, los doctores que encontramos en Gran Bretaña, en Francia, viven bastante bien. E incluso cuando voy a la casa de uno de ellos en Gran Bretaña, como usted mencionó. Vive en una casa de un millón de dólares. Conduce un Audi. Vive una vida de yuppy. Espero que los doctores que vayan a ver mi película salgan del cine diciendo: “¡Oh!, por lo menos nuestra buena vida puede ser protegida bajo la medicina socializada.” Nadie quiere quitarles sus grandes casas.

¿”Barrio de mala vida,” Michael Moore?

Sí, lo contrario de las grandes casas en las que viven los doctores. Bueno, como sabes – quiero decir, pienso que has cubierto el tema – pacientes en Los Ángeles que no pueden pagar su cuenta en el hospital, hospitales que han estado deshaciéndose de ellos en los barrios bajos desde hace cierto tiempo. Simplemente los sacan del hospital, a veces directamente en su bata de hospital, los ponen en un taxi y le dicen al taxista: “llévelos al barrio bajo y déjelos ahí. Y a veces los taxistas tienen que echarlos por la fuerza del auto.

Tienes un vídeo.

Sí. Tenemos una auténtica secuencia de la cámara de seguridad de una paciente de Kaiser que es descartada al borde de la acera por el taxi que Kaiser contrató para llevar a esa mujer y echarla sin zapatos en medio de la calle en su bata del hospital, muy triste. Y estás ahí sentado mirándolo, y no puedes creer que se trate de Estados Unidos de (US)América. Es lo que nosotros – es cómo tratamos a la gente. Quiero decir, yo sólo – yo pienso que cuando la gente ve esta película, va a decir, OK, esto ha ido demasiado lejos, y que hay que detener a esta gente.

Michael, en la película, hablas de la AMA, hablas de la industria farmacéutica, de la industria de los seguros. En tu sitio en la red, presentas los preparativos para la salida de esta cinta. ¿Cómo reaccionan ante SiCKO?

Bueno, primero – quiero decir, han estado – Iré – Voy a volver a justo antes de que comenzáramos a hacer la película, cuando ninguna compañía de seguros estaba dispuesta a asegurarme a mí o a la película, porque sabían que iba a tratar de seguros. Así que incluso fue difícil, sabes, conseguir seguro para este asunto. Luego iniciaron una serie de cosas internamente para advertir a sus empleados: no habléis con Michael Moore; si habláis con Michael Moore, vais a tener serios problemas. Y, en los hechos, realizaron sesiones de entrenamiento sobre cómo reaccionar ante mi persona, en caso que me presentara en su compañía. Tenían – Pfizer tenía un teléfono rojo Michael Moore. Llama este número si lo ves. Quiero decir, es toda esta locura –

¿Has llamado a ese número?

¡Oh!, claro. En realidad, el año pasado lo puse – hace un par de años lo puse en Internet, así no más – Le dije a la gente, simplemente llamen ese número, es el teléfono rojo Michael Moore en Pfizer. Simplemente llámenlos y digan: “Está en el edificio. ¡Está en el edificio!”, sabes, sólo para que – al final tuvieron que cerrar esa línea, porque tanta gente estaba haciendo travesuras, pero…

Así que, ¿qué dicen? ¿Cómo les dicen que hay que portarse contigo en esos memorandos?

No corras, no huyas, no tapes la cámara con la mano. Contrataron a un especialista psicólogo en una de las compañías para que le dijera al gerente general cómo funciona mi mente – para que, en otras palabras, supieran cómo distraerme del tema. De modo que si llego a aparecer con un micrófono, el psicólogo dijo: hemos determinado que si puedes llevarlo a hablar de los equipos deportivos de Detroit, dejará de hablarte de las HMO. Y lo leí, y pensé, es bueno. Es bastante bueno.

Así que, en todo caso – pero, ves, no entendieron de qué se trataba, porque esta película nunca iba a ser sobre mi persona persiguiendo a una General Motors o una Pfizer, lo que quería hacer en este caso era algo mucho más amplio y no sólo – no sólo dar caza a una compañía como si, ¡Oh!, ¡caramba!, si sólo nos concentráramos en una compañía, todo estaría bien. Hay algo mucho más importante que tenemos que arreglar en este país. Y, en realidad, es más grande que la situación de la atención sanitaria. Tiene que ver con cómo nos estructuramos como sociedad, cómo nos tratamos los unos a los otros, y esta mentalidad estadounidense de cada cual por su cuenta, cómo hay que detener eso – ese tipo de sociedad “yo” en la que vivimos tiene que pasar a ser el “nosotros” en el que vive el resto del mundo.

En la película muestras a un hombre que es contratado por la industria de la salud para cuestionar a gente que presenta reclamos. Explica exactamente lo que hace, cómo investiga a la gente.

A la industria de los seguros de la salud no le gusta pagar reclamos, porque no ganan dinero. La única manera de obtener un beneficio es si no pagan por tu operación. Si pagan por tu operación y la consulta con tu doctor, y tus medicinas, no ganan ningún dinero. Así que su objetivo es tratar de pagar lo menos posible, lo que te dice directamente que no puede haber ningún margen de maniobra en este asunto del cuidado médico para las compañías de seguro, porque todo – la atención a la salud debiera tener que ver con ayudar a la gente. Y la decisión nunca debiera basarse en si o no, o ¿cómo podemos ahorrar nuestro dinero aquí, o cómo podemos rechazar esa operación?

Así que contratan a esos matones, lo que llamamos matones de las compañías de seguro, quienes, después, digamos – supongamos que tengas que ir, sabes, por un tobillo roto o cualquier cosa, y reciben la factura y dicen: “Vaya, son como 5.000 dólares por un tobillo quebrado. Y no debería costar más de 1.000. No queremos pagar todo eso.” Así que contratan – tienen a esos investigadores, tienen unidades investigativas en las compañías de seguro, y dicen: “¿Sabes qué? Anda e investiga el pasado de Amy Goodman. Anda a investigar si tal vez en su solicitud de seguro de salud no nos dijo algo que ella haya tenido tal vez hace diez años.” Y literalmente van y obtienen esos antecedentes, y harán esa increíble investigación sobre la historia de tu salud para que puedan ir y decir: “¿Sabes qué? No nos dijiste la verdad en ese caso. Tuviste una condición previa. Sabes, esto no lo sabíamos. No nos dijiste. Y por lo tanto, queremos que nos devuelvas el dinero de esa operación, o no vamos a pagar por ella.”

Una de las partes más fuertes de esta película son la gente que se presenta, como el tipo que dice que no pudo seguir haciéndolo, y que no ha estado investigando a gente durante mucho tiempo. Y después tienes a Linda Penno.

Correcto, los denunciantes en la película, especialmente Linda Penno. Es una doctora de Kentucky. Trabajó para Humana. Era recensora médica. Y su trabajo como doctora era revisar reclamos y aprobar o negarlas. Y cuenta en la película y en su testimonio ante el Congreso cómo se esperaba que rechazara un cierto porcentaje de reclamos que provinieran de pacientes, incluso sin considerar si eran genuinos o no. Esperaban, digamos, una tasa de rechazos de un 10%. El doctor en la compañía de seguros, el doctor, el recensor médico, que rechazaba más recibía una contundente bonificación de Navidad. Quiero decir, es rematadamente demencial.

Su salario aumentó de un par de cientos de dólares por semana a millones.

A millones, porque rechazaba continuamente. Ya no pudo aguantarlo. Su conciencia se impuso, y renunció, y luego fue y lo denunció al Congreso, y ese testimonio está en la película. Es muy fuerte, y ella es una persona muy valiente por haberlo hecho.

¿Cuánta gente reaccionó de esa manera? Dijiste que 25.000 respondieron sobre todos los terribles problemas que han tenido con los seguros de salud, y luego está esa gente…

Correcto. Diría que tuvimos unas doscientas personas dentro de la industria – industria farmacéutica, corporaciones hospitalarias, industria de los seguros de salud – que nos escribieron, por el deseo de compartir con nosotros diferentes cosas. Algunos querían ser filmados, otros no. Algunos nos enviaron archivos, algunos – quiero decir, fue realmente sorprendente cuántas personas hubo – cuyas conciencias las fastidiaba, esencialmente. Simplemente no pudieron seguir así.

¿Cómo se relaciona esto con “Fahrenheit 11-S”? ¿Qué vincula SiCKO con tus previas películas y “Bowling for Columbine”?

Bueno, es una buena pregunta. Hay, realmente, un lazo que va desde “Bowling for Columbine” pasando por “Fahrenheit” a esta cinta. Una parte es el uso del miedo. El motivo por el que no tenemos un mejor sistema es porque nos han hecho temer la medicina socializada, el sistema canadiense, lo que sea, y tratan de atemorizar al pueblo estadounidense, utilizando la ignorancia como un camino para aumentar el nivel del temor en este país. Son estas películas – y en realidad lo he estado haciendo desde “Roger & Me” – son películas sobre – en última instancia sobre nuestro sistema económico. Tenemos un sistema económico, como he dicho antes, que es injusto, no es equitativo, no es democrático. Y hasta que, en última instancia, eso cambie, hasta que construyamos una forma diferente de economía en la manera como nos relacionamos con el capital, no creo que continuaremos teniendo estos problemas, en los que no tienen sufren y los que tienen roban como bandidos.

¿Así que cómo lo estás organizando? Mientras estrenas esta película en miles de cines en todo el país en las próximas semanas, también trabajas con sindicatos, trabajas con YouTube, con Oprah, testificas ante el Congreso. Cuéntanos.

Sí. Es una especie de extraña convergencia. Pero ¿sabes qué? Es porque este problema afecta a todos los estadounidenses. Y todo tipo de gente y grupos se están poniendo en contacto conmigo y quieren involucrarse en esto. Y así, vamos a tener un esfuerzo organizador muy fuerte a través de la Asociación de Enfermeras de California, a través de Médicos por un Plan Nacional de Salud. MoveOn va a mostrarse muy activo e involucrado en el asunto. De esta manera, muchos de los grupos y uniones que están a la izquierda se están organizando alrededor del tema. Pero también hay, sabes, cosas, como dijiste, como YouTube, gente como Oprah, que ha decidido convertir esto en un tema muy importante, porque es algo que a ella la preocupa mucho. Estuve en su show hace un par de semanas, y ella pidió a sus admiradores que envíen sus historias de horror de la salud a su sitio en la Red cuando se estrene la película. Ella hará un acto público sobre este tema en otoño.

¿YouTube?

YouTube, de nuevo, está pidiendo que la gente grabe sus historias en vídeo y las coloque en YouTube, y va a haber toda una sección en YouTube de gente que informa sobre lo que la compañía de seguro les hizo a ellos o a un miembro de su familia o a un amigo, o el hospital o la compañía farmacéutica, donde tienen que pagar por medicinas, o sobre medicamentos que no pueden obtener.

Así que pienso que tendremos lo que llaman un efecto viral, en el sentido – y espero que así sea – de que la gente, que esa gente, pueda expresarse. Y de otra manera la gente está sentada en su casa en todo el país, sufriendo y sin preguntarse cómo alguna vez puede ser escuchada. Y espero que a través de mi sitio en la Red, a través de la Asociación de Enfermeras de California, a través de YouTube, a través del sitio de Oprah, a través de otros que vayan a participar, y creo que vamos a conocer lo que realmente están sufriendo los estadounidenses. Y tengo que creer que algo bueno va a salir de esto. Y vamos a presionar duro a los candidatos al respecto, especialmente a los demócratas.

¿Vas a hacer una segunda película, acosándolos? ¿Vas a tener a un hombre vestido de pollo siguiéndolos?

¡Oh!, te refieres a nuestro pollo combatiente contra el crimen corporativo en nuestro antiguo show en la televisión. Gracias por recordarte de ese pollo. No, en realidad vamos a ir a Nuevo Hampshire a fines de esta semana. Y vamos a publicar información para el público sobre quién compró y pagó por los candidatos que se presentan para presidentes y para puestos públicos.

¿Hasta qué punto son comprados y pagados?

Bueno, tendrás que esperar hasta el fin de semana para oír la respuesta. Pero déjame decir sólo que no será bonito. Odio decirlo ¿pero sabes qué? Y de nuevo, quiero decir, me gusta una buena parte de los candidatos que se están presentando, por una serie de razones. Pero, sabes, si todos nos lanzamos a apoyarlos demasiado rápido, sin obligarlos a adoptar buenas posiciones sobre estos temas, no creo que vayamos a llegar a ninguna parte. Los demócratas ya han demostrado que desde la elección de noviembre, que irán lento si les es posible. Y así – ya hemos visto cuál es la posición de Hillary sobre esto, y, por cierto, con su posición sobre la guerra, hace que a gente que de otra manera le gustaría votar por ella, que quisiera ver a nuestra primera mujer presidenta, le sea muy difícil votar por ella, porque simplemente no puede apoyar a alguien que apoyó durante tanto tiempo la guerra y que recibe contribuciones tan grandes de la industria de la salud.

¿le sorprendió algo que descubrió al hacer esta película?

Sí, constantemente – hay que una cosa que realmente me impresionó. Cuando estaba entrevistando al doctor británico, y le preguntaba cuánto estaba ganando – sabes, gana algo como un poco menos de 200.000 dólares al año – y me dijo: “Pero mi sueldo se basa en la calidad del trabajo que hago. Si logro que una mayor cantidad de mis pacientes deje de fumar este año o si reduzco su colesterol o su presión sanguínea o su azúcar, gano más. Así que esto se basa realmente en cuán saludables son mis pacientes. Así que tengo un incentivo para hacer realmente un buen trabajo para ganar dinero.”

Y pensé, ¡caramba!, aquí es todo lo contrario. Aquí mientras más gente fume o no coma bien, o lo que sea, que termine con enfermedades o afecciones, eso significa más dinero para las compañías farmacéuticas, más dinero para los doctores, más dinero para los hospitales. Todos ganan cuando te enfermas.

Y me llevó a pensar mucho sobre mi propia persona, porque cuando yo estuve allí y me dije: tal vez una forma de hablar a la gente, una forma de derrotar al sistema, por lo menos a este sistema, es que todos debiéramos tratar de cuidarnos un poco mejor, y comenzar por el número uno, yo mismo. Y así, comencé a comer frutas y vegetales. No sé si has oído hablar de esas cosas, pero son de diferentes colores y son crujientes, y, sabes, son muy buenas para ti, si no las has probado. Sabes, tu madre está sentada allá. No sabes si yo debiera subrayar esto, pero tu mamá está sentada allá, y se ve como si hubiera hecho un buen trabajo enseñándote la importancia de frutas y vegetales.

Hizo un buen trabajo.

Sí. Y dijo que tú fuiste una niña excelente, a propósito. Nos perdimos eso sin filmarlo, pero quiero que nuestros espectadores y radioescuchas sepan que tu mamá aprueba en mucho que seas como eres.

El otro aspecto, es que comencé a ir a dar un paseo cada día. Así que salgo de paseo durante algo como media hora por día, y simplemente – me siento 100% mejor. He perdido 14 kilos. No te preocupes. No voy a – no me vas a ver en un vídeo de gimnasia como el de Jane Fonda, ni nada. Sólo digo, sin embargo, que si sólo – cada uno de nosotros – si todos simplemente hiciéramos un par de cosas para cuidarnos mejor, podemos evitar este demencial sistema de salud. ¿Y sabes qué? Pienso que también es mejor para el planeta. De nuevo, consumimos tantas cosas en demasía como estadounidenses, y todo lo que necesitamos es pensar un poco en la forma cómo nos comportamos. Así que – y lo digo por mi propia persona, comienza conmigo

Posted by bestiario51 at 17:03:06 | Permalink | No Comments »